Día mundial del Alzheimer.

Alzheimer.

Qué palabra tan presente en los medios de comunicación y en las facultades, y también suscitadora de opiniones, de emociones, de vivencias. Todos tenemos cerca alguien que lo ha sufrido, o que lo sufre. Normalmente no sólo el paciente afectado, sino sus cuidadores principales.

Mucho se ha escrito en los periódicos sobre las demencias en general y sobre el Alzheimer en particular. Y aún más se ha publicado en revistas científicas y libros médicos especializados.

Pero no todo el mundo sabe la realidad de la enfermedad desde una óptica médica. Yo reconozco que lo tengo ya lejos (once años) y quizá meta la pata es mis siguientes frases.

El paciente con Alzheimer empieza a no recordar lo que hizo esa mañana. Por ejemplo, dónde dejó las gafas. Pero el problema se percibe, a menudo, cuando no recuerda que las lentejas están al fuego desde hace 4 horas y todo el edificio huele a quemado; o cuando sale de la frutería de su barrio y no sabe llegar a casa.

El paciente con Alzheimer empieza a mostrar trastornos de conducta, y se enfada con su cónyuge por una historia imaginada. El problema se hace más patente cuando agrede a sus familiares o cuando grita de madrugada.

El paciente con Alzheimer acaba perdiendo muchas habilidades motoras. La situación se hace peliaguda cuando es difícil que se mueva o cuando aparecen las caídas (que por otro lado no son exclusivas en absoluto de los pacientes con demencia).  También acabará perdiendo el control sobre sus esfínteres y la capacidad de tragar sin atragantarse.

El paciente con Alzheimer suele ser anciano. Y, como tal, suele padecer otras enfermedades crónicas como insuficiencia cardíaca o bronquitis. Y suele necesitar medicación para tratar las mismas.

El paciente con Alzheimer puede no tener una familia que le cuide y puede no tener medios económicos holgados.

El paciente con Alzheimer se descompensa si tiene una infección de orina, o si se rompe la cadera, o si le sube el azúcar, o si coge la gripe, o si le institucionalizan en una residencia.

Estudio de la cabeza de un anciano, de Rubens.

Estudio de la cabeza de un anciano, de Rubens.

En definitiva, el paciente con Alzheimer es un reto para la Medicina.

Hay que diagnosticar la causa de su demencia (no vaya a ser un hipotiroidismo o un hematoma subdural). Hay que tratar según dicte la medicina basada en la evidencia para intentar frenar la enfermedad. Hay que medicar para controlar los trastornos de conducta, a menudo impactantes para la familia. Hay que cuidar el aspecto social, porque no es lo mismo un paciente con cinco hijos solventes económicamente que una viuda sin hijos y con una ínfima pensión. Hay que prevenir la pérdida de capacidad funcional evitable, que la hay. Hay que bregar con las infecciones respiratorias derivadas de los atragantamientos, o las retenciones agudas de orina que pueden no detectarse. Y por supuesto, hay que controlar la insulina en caso de diabetes, los betabloqueantes o los diuréticos en caso de patología cardíaca, los antiagregantes, los hipotensores, qué sé yo. Son tantas cosas… es un paciente complejísimo ante el cual reconozco que a día de hoy me vería completamente impotente.

Y además, hay que tomar decisiones cuando vayan surgiendo avatares médicos, que surgirán. Atendiendo al paciente pero también a su familia.

Y uno puede preguntarse qué médico está capacitado para manejar de forma íntegra algo tan complicado.

¿Quién sabe manejar los aspectos sociales, cognitivos, funcionales y médicos de un paciente con demencia, todos ellos a la vez? La respuesta está clara y así lo ha demostrado la evidencia: EL GERIATRA. El geriatra, junto a un equipo de enfermería, auxiliares, terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales  y médicos rehabilitadores (y quien me deje en el tintero, perdón, pero escribo a toda prisa) es EL QUE SABE.

Por eso me resulta desalentador leer noticias como ésta. Porque ya sabéis que fui geriatra antes que pediatra y ya publiqué del tema aquí.

Posdata: el blog Hablando de geriatría vuelve con fuerza. ¡¡Enhorabuena a sus impulsores!!🙂

 

Dalsy: un poquito de por favor.

Menuda la ha liado FACUA ayer.

captura-de-pantalla-2016-09-20-a-las-19-15-39

Aquí tenéis la noticia. No se hablaba de otra cosa en twitter. Incluso se comentaba en los típicos corrillos whatsapp de padres y madres, tal y como pude comprobar ante la decimoquinta madre que me preguntó al respecto:

¿Que el Dalsy tiene efectos secundarios sobre la atención de los niños por el colorante E-110?

¿Y que, encima, el prospecto ocultaba esta información?

¿Te puedes creer que ya hay piojos en el colegio? (vale: esto no tiene que ver, pero realmente está preocupando ya a muchos progenitores)🙂

Cuando una ya tiene una edad (cronológica y médica) se pone en guardia automáticamente ante estas corrientes súbitas de alarmas injustificadas que, afortunadamente, suelen durar ná y menos. Y no les hago mucho caso, incluso antes de profundizar en el tema. Pero es que, ay amigo, esta vez el tema tocaba nada más y nada menos que al Dalsy, médicamento pediátrico por excelencia junto al Apiretal.

Y por eso recibí con satisfacción la reacción casi inmediata de otros blogueros absolutamente fiables desde el punto de vista científico, que en nada de tiempo (eso es alma periodística de la buena) se documentaron, se lo curraron, redactaron y publicaron. Todos con las mismas conclusiones poco más o menos:

Gloria Colli:

colli

Boticaria García:

boti

Scientia:

scientia

Así que mi conclusión es esta:

Si hablamos de excipientes, aditivos, colorantes y otras sustancias que entran por la boca de nuestros hijos, os aseguro que antes que el Dalsy deberían preocuparnos mucho más otras cosas; por ejemplo, la cantidad de azúcar que toman a diario, “explícita” o “escondida” en otros alimentos. Pero ésa es otra historia…

Y, cambiando de tema: el blog ha cumplido ya DOS AÑOS.

Quiero desde este rinconcito agradecer a todos los que estáis y sois, a los que me habéis animado y a los que me habéis criticado constructivamente,🙂, a los que me habéis parado por el hospital para decirme que os ha gustado algo que he escrito, a los que me habéis escrito al correo del blog, y a los que me habéis dado ideas para escribir. A los compis blogueros que siempre me habéis dado un respaldo que para mí no tiene precio, y por supuesto, a los que habéis compartido mis contenidos en Facebook y Twitter.

Porque aunque esta es una parcelita pequeña de mi vida, para mí es importante. Gracias por seguir ahí.

Y hale, que me voy a pelar patatas para la cena de Miss Trotona y Miss Berrinche (y darle a esta última una dosis de Dalsy, que tiene dolor de garganta).🙂

 

Bexsero: más actualidad informativa.

Como soy consciente de lo mucho que os interesa este tema a todos los padres, me ha parecido importante dar difusión a una noticia que en los últimos días he recibido con alegría y satisfacción. Se ha compartido profusamente por las RRSS, así que este es sólo mi granito de arena.

Es la siguiente: en el Reino Unido, donde se vacuna sistemáticamente con Bexsero a todos los bebés, han comprobado tras realizar los oportunos estudios epidemiológicos que los casos de meningitis B se han reducido casi a la mitad en el período que va de septiembre de 2015 a mayo de 2016. En números: se notificaron 37 casos en este período, cuando la media de casos a lo largo de los mismos meses en los años previos a la vacuna era 74.

Es una buena noticia porque, digamos, no es lo mismo la efectividad supuesta de una vacuna tras desarrollarla en el laboratorio que la efectividad en el campo real de batalla, o sea, en la población vacunada. Y parece que Bexsero cumple con las expectativas…

Bien, espero que pronto entre en el calendario vacunal español.

Esto mismo que os cuento pero más explicado, lo cuenta aquí Pediatra de Urgencias (post en el que me he basado para escribir éste).

Hasta el próximo post!

PD: ¡Feliz Día de Asturias!

Cuando vienes a Madrid…

Hubo un día en que la torre de La Paz imponía. :-)

Hubo un día en que la torre de La Paz imponía.🙂

Siempre que regreso a Madrid desde mi antiguo hogar en Asturias, aparte de sentir mucha un poco de pena, me acuerdo de nuevo de todas las cosas que me llamaron la atención cuando me mudé aquí hace ya 15 años. Y el caso es que, hablando con otras personas emigradas desde “provincias”, me he dado cuenta de que todos hemos vivido más o menos lo mismo…🙂 Concretamente mis ya habituales colaboradoras Tita Geóloga, Dra. Rayoquenocesa, Dra. Spock y Dra. Ingridbergman, que también plasman aquí sus vivencias.

Cuando vienes a vivir a Madrid,

  • Vas a saber lo que son los atascos. Pero los de verdad, de dos horas parados en la A6 o una hora en Plaza Castilla. Al principio, te enfadarás, dirás que no es posible, que nadie en su sano juicio puede arriesgarse a salir de Madrid un puente, que es incompatible con la vida.😉
  • Y hablando de tráfico: calles de 5 carriles incluyendo las rotondas, motos por todos lados, el galimatías de la M30, 40, 50, radiales, túneles bajo la ciudad, radares intempestivos,… te parecerá un sindiós.🙂
Aunque me gustan los deportes de riesgo, no tanto: la foto está sacada desde un paso de cebra con semáforo.

Aunque me gustan los deportes de riesgo, no tanto: la foto está sacada desde un paso de cebra con semáforo.

  • Principalmente si vienes del norte, el clima te pillará desprevenid@. Mi querido Ironman siempre (SIEMPRE) acaba contando la misma anécdota de mis primeras tardes en Madrid, en julio, en un ático sin aire acondicionado: se partía de risa viéndome metiendo la cara en el congelador de la nevera una y otra vez preguntando a los cielos si aquello era normal.🙂 Y pocos meses después, pasé tanto cutiu que en mi armario entró una prenda que desde mi época ochentera no tenía: un plumífero.🙂 Y además Madrid es SEEEECO. ¿Del norte y con lentillas? sufrirás. Todo se seca: ojos, piel, mocos, whatever. ¿Talones en agosto? lija es poco, reina.🙂
  • Enseguida te entrará la tontería con las cañas. Pues sí, porque tú vivías en tu ciudad del norte, donde se bebe sidra y cacharros básicamente, y llegas aquí y todo el mundo habla de las cañas bien tiradas (o mal). Y te das cuenta de que es bueno. Y adorarás las cañas bien tiradas sobre todas las cosas.🙂
  • También puede que te fascine la oferta gastronómica. Pero parte de esta fascinación te durará lo que tardes en comprender que, hagas lo que hagas, en Madrid comer fuera te sale por el doble o el triple que en tu ciudad. Y se te quitará la tontería de golpe y añorarás esos cachopos tamaño edredón nórdico por 15 leuros…🙂
  • Si vienes de Asturias, dejarás de oir en tu día a día: “Tarjetina de puntos de Alimerka no tendrás, ¿eh vida?“, para oír “¿Tienes la tarjeta de puntos VIPs?“.
  • En Madrid la gente no te mira. Tú vas por la calle y todo el mundo va a su aire aunque vayas en albornoz. Porque en Madrid, lo normal es que no conozcas a nadie por la calle. Y he de reconocer que adoro este anonimato.🙂
  • Aunque casi seguro que, en algún momento dado, te encuentres con algún famoso. Y aunque no tiene la menor importancia, pues irás y lo contarás.🙂
  • Madrid es enorme. Puede que te desespere comprobar que un desplazamiento cortito es media hora, y si haces transbordo, 50 minutos… y que cuando un madrileño dice “ahí al lado” significa entre 3 y 7 kilómetros. Porque menos de 3 km es “aquí mismo”.🙂
  • En verano, los habitantes de Madrid nos desvivimos buscando terrazas y sobre todo piscinas. Todo lo contrario que en Asturias, donde buscamos playas y a menudo sitios cubiertos porque llueve. Esta pasión de todos por buscar la piscina perfecta me llamó poderosamente la atención en su día.🙂
  • Porque no, en Madrid no hay playa (ranciofact: vaya-vaya).
Una playa de Llanes.

Llanes.

  • Que levante la mano al que, viniendo de fuera, no le han robado. A mí, sí: un monedero y el móvil (y encima, esto, hace dos meses). Mi amiga la Dra. Ingridbergman tiene varias anécdotas al respecto, y alguna de ellas casi acaba conmigo de un ataque de nervios tras recibir una llamada de la comisaría de El Escorial a horas intempestivas.🙂
  • En Madrid tenemos una enorme oferta cultural: cines, teatros, exposiciones, parques temáticos, museos, de todo. Ahora bien, que pasen dos años o tres sin que pises cualquiera de estos sitios, es posible y hasta probable, pero ¿y qué? tenerlo lo tienes, ¿no? pues ya está.🙂
  • En Madrid no hay casi nadie de aquí. Casi todos venimos de fuera; de hecho una de las primeras preguntas que haces al conocer gente es “¿Y tú de dónde eres?”.
Este es mi pueblo paterno, Prelo (Boal, Asturias). Asturias, Paraíso Natural.

Este es mi pueblo paterno, Prelo (Boal, Asturias).

Y el caso es que…

Sitios maravillosos muy cerca de Madrid. :-)

Sitios maravillosos muy cerca de Madrid.🙂

En Madrid habrá atascos, de acuerdo; pero estamos en el centro de España y desde aquí se llega en coche a cualquier sitio el fin de semana.🙂 Y vale, el tráfico es infernal, pero el Metro es el mejor de Europa (¡y punto!) y el Car2Go una maravilla.🙂 Y el clima es seco, sí, pero ya sabéis, amigas que venís del húmedo norte, lo que esto supone para vuestras melenas.🙂 Y hace mucho frío en invierno y mucho calor en verano, que sí; peeeero, ay: la luz. Esa luz de Madrid, ese sol y ese cielo…🙂 Y sí, Madrid es grande, pero es que alberga varias ciudades distintas, todas con su propia idiosincrasia; qué tendrá que ver Chamberí con Lavapiés, o Salamanca con Tetuán…🙂  Y, lo más importante en mi opinión: sí, casi todos venimos de fuera, y eso es lo que hace que todos nos sintamos bien recibidos en Madrid; ni más ni menos, en nuestra casa.

Total, que aquí la que esto escribe tiene el corazón partío entre el cocido y la fabada…🙂

¡Hasta otra!

Maternityfacts-2: Y llega el día en que…

No sé en qué se me ha pasado el tiempo, no lo sé;

Si entre mis guardias, los viajes de su padre y clases extraescolares; planificaciones de cenas y compras de uniformes; suturas de brechas y cambios de talla vertiginosos, o probablemente un poco de todo; pero el caso es que… estas dos han crecido. Las nenas han crecido mucho. Así que, para los que tenéis niños pequeños y estáis agotados (como digo yo, en la edad oscura, y un poco al hilo de lo que publicaba La Mamá Pediatra en este post), os cuento que:

… Llegará el día en que las salidas con la familia y/o amigos dejen de ser algo “trabajoso”: Es así.🙂 Cuando te quieras dar cuenta, tus hijos ya no reclamarán insistentemente tu atención haciéndote imposible mantener cualquier conversación con cualquier adulto que tengas al lado, que además suele no tener hijos aún. Y lo mejor: en cafeterías y restaurantes irán al baño solos y se fijarán en si la taza está limpia. Y si no lo está, la limpiarán por iniciativa propia.🙂

…Llegará el día en que dejen de comer “poco” y empiecen a comer créeme que MUCHO. Preadolescencia rules!! De hecho a menudo devorarán todo lo que se les ponga por delante sin ningún tipo de miramiento (imagínese la escena: quedada con amigos y “Qué raro, ¿no nos han puesto tapas?” Sí, pero las termitas de mis hijas han acabado con ellas en nanosegundos)🙂

Llegará el día en que no tengas que pelearte para que se pongan la ropa que tú consideras adecuada (que no es calzarse unas sandalias en diciembre o un jersey de cuello alto en agosto), y elegirán bien. Y por cierto: verás qué gustazo cuando empiecen a prepararse ellos solitos la ropa del día siguiente (teniendo en cuenta si tienen gimnasia o baloncesto o baile). Eso sí que es un hito del desarrollo pediátrico, pardiez.🙂

…Llegará el día en que no te necesiten en absoluto para entretenerse. Los días de “mamá, me abuuuuuurro…” terminarán, y se encerrarán en su habitación a hacer vete tú a saber qué, o verán la tele zapeando febrilmente, o buscarán vídeos en YouTube y canciones en Spotify.🙂 Quién me lo iba a decir en esos salientes de guardia de UVI cuando era residente de pediatría (tenían 2 y 3 añitos) en los que mi cerebro sólo servía para mantener la respiración espontánea y poco más.🙂

…Ahora que estamos en verano: llegará el día en que puedas bajar la guardia habiendo piscina o mar de por medio. Es uno de esos lujos que la maternidad concede. Pocos placeres son comparables al que te inunda cuando un buen día llegas a playa con tu tropa y sólo tienes que preocuparte de que no se vayan a quemar.🙂

Captura de pantalla 2016-08-08 a las 19.02.03

…Y también llegará -cómo no- el día en que te superen. En lo que sea, da igual que sea algo importante o no, pero en un momento determinado harán algo mejor que tú (por ejemplo, pronunciar otro idioma). Incluso harán algo que tú no has hecho nunca (por ejemplo, tocar el chelo). Ten cuidado: lo pueden usar como arma arrojadiza. :-))))

…Llegará el día en que te los puedas llevar en tren, a la compra, al cine, en el metro, a la farmacia, a la peluquería,… a donde sea, sin sufrir ningún tipo de estrés.🙂 ¡Me parecía impensable hace pocos años!

…Llegará, por cierto, el día en que sea bastante extraordinario que tengan fiebre. O que se pongan malos, en definitiva. Pero claro, esto tiene su lado “malo”… incluso siendo pediatra, a día de hoy si se ponen en 39ºC sin foco, me mosqueo muy mucho.🙂

…Importante, o al menos relevante: llegará el día en que te ayuden. Sea llevando una bolsa de la compra, sea recordándote la cita en el dentista, o sea abrazándote cuando estás triste. Es impagable y muy valiosa, esa ayuda. Yo, medio en broma medio en serio, cuando alguien (en el trabajo por ejemplo) me insinúa si mis hijas me dan mucho trabajo, respondo que ahora ya no; que ahora, con 9 y 10 años ya trabajan para mí.🙂 Y es verdad: menudas pinches de cocina que tengo, por ejemplo.🙂

… Y, tachán-tachán, lo que todos los padres de niños pequeños piensan… llegará el día en que DUERMAN. De hecho, te puede pasar que empiecen a dormir demasiado, y las pases canutas para que se levanten para ir al colegio. La versión seguir durmiendo poco, que la tengo en casa con Miss Berrinche, también existe. Pero no pasa nada, porque ella sola se pone el desayuno (gourmet, de hecho) y santas pascuas. Cualquier día le digo que, ya si eso, nos lo ponga a nosotros y nos lo traiga a la cama.🙂

... Y, algo que me dio mucho que pensar: llegará el día en que no lloren en toda la mañana, ni en toda la tarde, ni en toda la noche. Quiero decir que, en el momento en que una tiene hijos, se acostumbra a temer su llanto; al principio muy frecuente y por cosas muy básicas y progresivamente menos frecuente y por razones más “complejas”, pero llanto diario durante muchos años. Y de repente un buen día no eres capaz de recordar la última vez que lloraron.🙂

Y mención especial merece el día en que, sin consultarte, se descargan el Pokémon Go y el Hangouts y te funden los datos el día 25 del mes, pero estas lindezas ya las contaré en otro post…🙂

Hasta la próxima (que me pillará en modo vacacional)!!

¿Que mi hijo tiene reuma?

El otro día me escribió una lectora al email del blog sugiriéndome que hablara “de lo mío”.

A su hijo le acababan de diagnosticar Artritis Idiopática Juvenil, y haciendo búsqueda en Internet se topó con mi nombre en la web de la Sociedad Española de Reumatología Pediátrica; y ató cabos y pensó “¡Anda! ¡Pero si ésta es Fonendo en Villamocos!”. Es lo que tiene este mundo 2.0… :-) El caso es que me escribió un email en el que me contaba que le sorprendía que no hubiera hablado en mi blog de la enfermedad que -de largo- más tratamos los reumatólogos pediátricos: la AIJ (siglas de la anteriormente mencionada). Pos es verdad, pensé. De Reuma Pediátrica, sólo he hablado de sinovitis transitoria de cadera y de miositis aguda benigna. Pero de AIJ, que es mi día a día, no he dicho esta boca es mía (perdón por el pareado).

La AIJ es la enfermedad reumática crónica más frecuente en la infancia. Para que os hagáis una idea, afecta a 1 de cada 1000 niños, aproximadamente. Cuando digo que es la más frecuente entre las enfermedades reumáticas crónicas del niño, lo digo comparándola con las demás: dermatomiositis, vasculitis, autoinflamatorias, lupus (sí, la de la serie House)… y otras con nombres tan raros como infrecuentes que son.

De hecho, creo que si no hablé antes en el blog de la AIJ fue porque, al tratarse de una enfermedad relativamente rara (si la comparamos, qué sé yo, con la gripe o la otitis), di por hecho que no iba a interesar a nadie. Pero me doy cuenta de que sois muchos los padres que habéis buscado información en la web y no siempre habéis arribado a buen puerto… así que, con la intención de ofrecer información clara, simple y fidedigna, os hago aquí un resumen.

Artritis de rodilla izquierda.

Artritis de rodilla izquierda.

Empecemos por el nombre. AIJ significa inflamación articular (Artritis) de causa desconocida (Idiopática) en un individuo menor de 16 años (Juvenil). Aunque la causa no se conoce del todo, el mecanismo sí: es una enfermedad autoinmune. Es decir, que el sistema inmune del niño afectado (o sea, sus defensas) ataca no sólo a los virus, bacterias, etc, sino que erróneamente ataca al propio cuerpo, concretamente a la membrana que cubre las articulaciones (membrana sinovial). Ésta se inflama y produce líquido en exceso; que es el que “hincha” la articulación y provoca disminución de la movilidad de la misma. Puede ser sólo una articulación la que se vea afectada, o varias. Y también se pueden implicar los tendones y la zona en la que éstos se adhieren al hueso. Y, algo importante: también pueden inflamarse ciertas estructuras de los ojos, produciendo uveítis.

Puede afectar a niños de todas las edades, pero es importante saber que NO es una sola enfermedad; tiene varios tipos o categorías. Alguna, de hecho, muy diferente del resto (como la “sistémica”). He resumido mucho porque el tema es complejo.

En mi opinión, los puntos más importantes acerca de la AIJ son:

  • Para sospecharla es necesario, como pediatra, conocer el sistema músculo-esquelético de un niño normal y cómo explorarlo. Un tobillo hinchado a los 3 años no es un esguince.
  • Esta enfermedad no conlleva habitualmente ningún riesgo vital (salvo excepciones como el síndrome hemofagocítico en la AIJ sistémica), ni suele ser una urgencia. Pero, de no tratarse adecuadamente, puede acarrear importantes secuelas músculoesqueléticas de por vida. Lo cual es algo intolerable en pleno siglo XXI.
  • Algo obvio: los niños con AIJ deben ser seguidos en centros especializados en esta enfermedad.
  • En cuanto a su tratamiento, se empieza por corticoides infiltrados intraarticularmente y fármacos inmunomoduladores como el metotrexato; pero si éstos no funcionan, están los fármacos biológicos. He de decir que ha habido un antes y un después desde la aparición de los mismos hace unos 15 años. Han sido una auténtica revolución, y aseguro que no exagero. Hoy en día, la meta en el tratamiento de esta enfermedad es la resolución de los síntomas, o lo que es lo mismo, la remisión de la artritis.
  • Por lo anteriormente mencionado, buscamos que nuestros niños con AIJ tengan una vida totalmente normal, quizá con la excepción de que cada 7, 14 o 30 días (depende de cada fármaco) tengan que recibir una medicación con escasos efectos secundarios. Vida normal implica entrenar a fútbol, hacer ballet, tocar el violín o irse de intercambio a Irlanda.

Creo que como pequeño resumen he abarcado todo lo que quería abarcar, pero seguro que me he dejado muchas cosas en el tintero. Si los papás de niños con AIJ llegáis a esta entrada del blog, lo cual es probable, os recomiendo sin duda que consultéis estas dos webs:

  • La página web de la Sociedad Española de Reumatología Pediátrica
  • La página web de la Pediatric Rheumatology InterNational Trials Organization

Pues ea, mira que decía yo que no iba a escribir tanto de Pediatría y por la boca muere el pez.🙂

Hasta la próxima, amigos villamoquistas.🙂

 

 

¡Feliz día de los abuelos!

Una cosa tengo muy clara: qué importantes son los abuelos en la vida de los niños.🙂

Durante mi infancia, tuve cinco abuelos: dos abuelos, dos abuelas y una bisabuela. Pero mi abuelo materno murió el día antes de cumplir yo 6 años, y mis abuelos paternos vivían a 170 km (que en aquellas carreteras de los años 80 significaban 4 horas de viaje a 3 vomitonas a la ida y otras 3 a la vuelta así que íbamos menos de lo que nos hubiera gustado). Por tanto, con las que más ejercí de nieta fue con mi abuela materna y su madre, mi bisabuela, que vivió hasta los 95 años (cuando yo ya incluso tenía novio).🙂 Y guardo buenísimos recuerdos de los ratos pasados con ellas, de su forma de mimarme, también de la de regañarme, y sobre todo, de las historias que me contaban, ¡eso era sin duda lo mejor! las recuerdo punto por punto. Hoy día, viven mis dos abuelas, la paterna (que tiene noventa y muchos) y la materna (que tiene casi noventa). Ambas están que da gusto verlas y oírlas, y con esto lo digo todo.🙂

Pues bien, mis niñas han tenido la enorme suerte de disfrutar mucho de sus cuatro abuelos, y además conocer a tres bisabuelas; y no me cabe duda del montón de cosas buenas que esto les ha traído.🙂

A su AbuSegoviano lo adoran; les transmite tranquilidad y solidez. Cuando Miss Trotona tenía pocos días de vida, se quedaba calladita y muy atenta cuando oía la voz de su abuelo; eso me hacía mucha gracia y creo que ya entonces se sentía segura si él estaba cerca.🙂 Además, saben que nadie aguanta tanto rato el Disney Channel a su lado en el sofá, “viendo la tele con los ojos cerrados”, ¡y eso tiene mucho mérito!🙂 Hace no mucho, me dijeron: “Mami, ¿Sabes que AbuSegoviano nunca nunca nunca se ha enfadado con nosotras?”🙂

Su AbuSegoviana ha hecho de segunda madre muchos veranos, y también de segunda maestra como no podría ser de otra forma dada su profesión. Con paciencia infinita ha repasado restas, lecturas y ortografía, ahorrándonoslo a los padres de las criaturas, de tal manera que sin esforzarnos lo más mínimo han tenido “profe particular” un verano tras otro. Las nenas lo tienen tan asumido que cuando meten la pata en alguna “h”, “g” o “j”, dicen: “Uuuuuuuy, ya verás como lo vea la AbuSegoviana“… Y muchas cosas más. Lo dicho: segunda madre.🙂 Y las nenas, además (y esto es el punto gracioso) le han asignado una canción (Blurred Lines de Robin Thicke), :-) “Por el gritito, mamá, por el gritito“.🙂

Su AbuAsturiano es fuente de aventuras y entretenimiento por excelencia. También sería buen profesor; pero no le dejan, porque no les interesa. Prefieren que el tiempo que pasan con él sea para ir por ahí a descubrir cosas. ¡dónde va a parar! Y… qué decir del afán epistolar que se despertó en las dos hace unos meses, cuando decidieron escribirle a su AbuAstur un poema y mandárselo por correo. Lo que ellas no esperaban era la respuesta de su abuelo, que se vio en el brete de componer una poesía para cada nieta. Lance del que salió más que airoso: poemas que ellas han enmarcado y colgado ante sus mesas de estudio.🙂 “Mami, el AbuAstur escribe muy bien, él sí que tendría que escribir un blog…“.🙂

AbuAstur contando cuentos.

AbuAstur contando cuentos.

Y cómo no. Su AbuAsturiana, su abuela Esther. Aunque nos dejó injusta y prematuramente cuando sus nietas sólo tenían 3, 7 y 9 años, cada día se acuerdan de ella. A veces lo verbalizan mucho, otras veces no -los primeros meses evitaban hacerlo temiendo mi reacción, ahora ya les sale de forma natural- pero debes saber que sigues ahí, mamá. Tú eras la que por excelencia las mimabas, aunque los otros tres abuelos también lo hacen, ¡por supuesto! (y normalmente en contra de mi voluntad, claro) pero lo tuyo era tremendo: colacadín por aquí y por allá, propina para comprar chuches día sí y día también, caprichos a tutiplén y sobre todo ese torrente de expresiones tan tuyas dirigidas a ellas, a tus nietas, repletas de diminutivos, achuchones, abrazos, rosquillinas, promesas y secretos… Dejo de escribir porque me cabreo, y me pongo triste. Me dijeron muchas veces: “Mami, no me gusta hablar por teléfono con nadie, pero cuando me llama la abuela Esther sí me apetece hablar con ella mucho“.

Mi madre, guapérrima.

Mi madre, guapérrima.

Acabo como empiezo: ¡Feliz día de los abuelos!