Villamocos y el lenguaje.

Trotandovoy empezó a hablar más tarde que la media de sus congéneres, y a día de hoy es una niña bastante parca en palabras. Como Ironman, todo hay que decirlo. Siempre he dicho que en su carácter predominan los genes castellanos. Yo creo que a los dos años ella ya pensaba: “para qué voy a hablar si no tengo nada interesante que decir”… No así Miss Berrinche, que ha sido todo expresividad desde que nació: a berridos primero, monosílabos después, y así sucesivamente hasta la actualidad en que es capaz de hablar sin parar media hora seguida si hace falta (durante la cual reconozco que, a veces, aprovecho para repasar mentalmente la lista de la compra o los whatsapp. Mala madre, sí… ¡pero es que no calla!). Problemas de pronunciación importantes no han tenido -salvo unos meses que la Petite hacía zetas todas las eses, graciosísima, y Trotandovoy las efes, pes-, pero patadas al diccionario han dado todas las del mundo; y la mayoría me han hecho tanta gracia que no las he corregido, yo confieso. Empiezo ahora a señalar errores y así y todo, me cuesta…

Porque hay momentos brillantemente espontáneos en los que nos regalan auténticas perlas idiomáticas…

-Mamá. Ya sé qué quiero ser de mayor.
-¿El qué, amor?
Oftalmóloga, porque me encanta lo que hacen los oftalmólogos, buscar fósiles y excavar y todo eso.

– Mamá, este semáforo es muy largo para los coches pero muy corto para los peones.
– ¿Será peatones?
-Eso, peatones, uy.

– Mamá, dice mi profe que con estas pecas en la nariz y esta crisma, de mayor voy a tener muchos pretendientes.
– ¿No será este carisma?
– Mmmm… Pues igual sí.

– Mamá, que no. Que no me voy a poner esos zapatos, y punto de vista.

– Mi amiga fulanita lloraba y lloraba mucho, sólo porque se le había perdido el álbum de cromos en el cole,… ni que fuera una desgraciable

– Mamáááááááááááá. ¿Dónde está el ketchup? yo lo había dejado en el segundo renglón de la nevera…

– (en el cine) Papi, me voy al baño. ¿Me guardias el sitio en conserva?

Tener niños implica esfuerzo, preocupaciones, desvelos, cansancio,… Etc, etc, vale, sí, desde luego, por supuesto. Pero traen también una ración de descojone despiporre nada despreciable!

4 comentarios en “Villamocos y el lenguaje.

    • Silvia dijo:

      Recuerdo jugar a las compras con trotando hace años, y decirle:
      ” ¿ cuanto cuesta esa pera ? “,
      ” dos euros ”
      “Dos euros???, pero eso es un robo!!”
      “…no, tita… Es una pera..”

      Y también la recuerdo diciendo que lo que había después del estómago eran los destinos.

      No hay que corregirlos, da mucha pena cuando te das cuenta de que llevan cierto tiempo sin cometer aquel error tan simpático . Tu sobri sigue diciendo la p en lugar de la c cuando es al comienzo de una palabra … No me olvidaré nunca de aquel “cuñao de frambuesas” que me ofreció este verano.
      Cuerta, curé, no cuedo, tu cuedes?

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