Una guardia de enero: intoxicación por monóxido de carbono.

Estoy saliente. Ya sabéis lo que me leéis lo que eso quiere decir, porque lo contaba yo aquí. Hoy ha sido un saliente jevi, podríamos decir; acorde con la guardia de ayer.

Las urgencias pediátricas tienen claras tendencias: se parecen a un catálogo de moda. Los motivos de consulta varían según la fecha (temporada otoño-invierno, o primavera-verano), y dentro de esta variación estacional aparecen también tendencias puntuales. Ahora estamos en pleno invierno, y eso en Pediatría implica que la Urgencia está saturada. Invierno = clima frío = virus = niños con fiebre y mocos (como he hablado aquí o aquí). Partiendo de que las guardias son atareadas desde noviembre hasta marzo, atravesamos claramente fases (de duración variable) en las que vemos lo que está esos días de rabiosa actualidad (como las barbas náufrago o las bufandas tamaño edredón nórdico 🙂 ). En diciembre la bronquiolitis por VRS fue trending topic indiscutible, y estos días es la GRIPE. Temible gripe,… aunque afortunadamente en los niños no da ni de lejos tantos problemas como da en adultos, o como da a los propios niños el VRS.

La guardia de ayer fue el festival de la gripe. ¿Y por qué traen los padres a Urgencias a sus hijos con este virus? pues porque el niño con gripe tiene un fiebrón de tres pares de narices. Y ya sabemos que a los padres la fiebre les asusta, aunque como contaba yo aquí al pediatra lo único que le preocupa de la fiebre es la causa. Total, que así íbamos ayer atendiendo a un niño febril detrás de otro cuando apareció lo que, ante mi sorpresa, se convirtió en el segundo trending topic de la guardia: la intoxicación por monóxido de carbono (CO). Sí, sí, exacto, y en pleno siglo XXI. Algo que, por cierto, hacía bastante tiempo que no veía. Acerca de este tema, en internet hay bastante información (¡aunque no he encontrado nada en mis blogs de cabecera!), y destaco este enlace al manual de Urgencias de la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas (que le dedica un capítulo).

Mi sorpresa, como digo, no sólo fue atender a la primera niña intoxicada,… ¡sino a un segundo y un tercer niño (procedentes de distintos domicilios)! En todos los casos el desenlace pudo haber sido fatal: el monóxido de carbono es un gas que ni se ve, ni se huele, ni irrita las mucosas al respirar… nada. También le dicen “el asesino silencioso“. Se produce por una combustión incompleta de hidrocarburos, muchas veces con origen en estufas, braseros, calderas o chimeneas que no funcionan correctamente. Resumiendo mucho, este gas le da un codazo al oxígeno unido a la hemoglobina de nuestros glóbulos rojos, desplazándolo; y sin oxígeno, nuestras células y nuestros tejidos,… mal (por simplificar). El sistema nervioso es el más afectado en la intoxicación, produciéndose cefalea (lo más frecuente), y según el grado de intoxicación, mareo, pérdida de conciencia e incluso convulsiones. Para prevenirlo, existe suficiente información en internet, aunque me ha llamado la atención que al escribir en Google “prevenir la intoxicación por monóxido de carbono”, encuentro páginas oficiales (gubernamentales, podríamos decir) de países americanos (EEUU, Argentina,…); en cambio, la primera página española es la del Eroski. Todos los expertos coinciden en que puede ser un problema infradiagnosticado, y que intoxicaciones leves (sólo dolor de cabeza y cifras de carboxihemoglobina poco elevadas) pueden pasar desapercibidas. También remarcan el hecho de que, con los apuros económicos de las familias, se recurre a estos métodos para calentar las viviendas en lugar de la hipermegacarísima calefacción central.

Conclusión: hay que tener en mente la intoxicación por CO para diagnosticarla. A mí, ya me venían diagnosticados de la Urgencia de adultos, donde habían tratado a los padres, en dos de los casos, y de la UVI móvil, en el otro caso. No es un problema del pasado. Es un problema total y absolutamente prevalente. Hay que revisar los sistemas de calefacción y las chimeneas.

Por cierto. Yo también tengo bufamanta. De hecho, tengo dos. 🙂

 

4 comentarios en “Una guardia de enero: intoxicación por monóxido de carbono.

  1. Silvia dijo:

    Vi en el telediario a una madre muy enfadada en la sala de espera de urgencias de algún hospital madrileño que, con la churrumbela en brazos (medio dormida y con chupete, unos 2,5 años, encantada de estar ahí) le dijo al reportero ” lleva todo el santo día con Ciebre, y toda la santa noche con Ciebre!, 40 de Ciebre!”. Realmente parecía echar la culpa al personal del hospital, o a los políticos , o que se yo… A cualquiera menos al virus.

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