Si es escarlatina, que no cunda el pánico (ni muchísimo menos).

El whatsapp que me ha mandado hoy una amiga me ha dado la idea de este post. Y es que si hay algo que con sorpresa he comprobado bastantes veces en los últimos años, es que la escarlatina asusta. Da mucho miedo a los padres (aunque no ha sido el caso de mi amiga 😉 ) y ya no te cuento a los abuelos. A los pediatras, sin embargo, no nos asusta especialmente… os explico por qué.

La escarlatina es, dicho bien y pronto, una amigdalitis. Y dicho más llanamente y aún más pronto, unas anginas de toda la vida, de las producidas por una bacteria llamada estreptococo (más científicamente, Streptoccus pyogenes). Entonces, ¿Por qué todo este revuelo? …Vayamos por partes.

Lo primero de todo: no son estrictamente unas simples anginas, con fiebre y placas en la garganta. En este caso, el estreptococo responsable produce, a diferencia de otros tipos de estreptococo, una toxina que tiene “apetencia” por la piel. Es un estreptococo con un arma especial, podríamos decir. Las toxinas son eso: armas que tienen las bacterias para causar daño en un tejido (u órgano) determinado. Un ejemplo de toxina bastante más peligrosa es la tétanoespasmina producida por una bacteria, Clostridium tetani, y que ataca el sistema nervioso causando una enfermedad mortal que a todos os suena: el tétanos.  Bien, pues nuestro estreptococo “Rambo”, armado, hace daño a la piel en forma de un exantema bastante característico (que podéis consultar en muchos sitios, como éste o éste), acompañando a la inflamación de la garganta y la fiebre.

Por otro lado, cualquier padre/madre de hoy en día sabe (o debería saber, y si no es así, es que los pediatras no nos explicamos bien) que la inmensa mayoría de las veces que su hijo tenga fiebre y anginas, la causa va a ser vírica, sobre todo si es menor de 3 ó 4 años. Y eso quiere decir que no hace falta un tratamiento específico, porque no lo hay; se curarán solas. En cambio, las anginas por estreptococo, con o sin escarlatina, deben ser tratadas con antibiótico, porque el estreptococo es una bacteria. Antibiótico de la familia de las penicilinas de toda la vida. Distinguir si una amigdalitis es bacteriana o vírica no siempre es fácil para el pediatra, sobre todo al inicio del cuadro… pero eso es otra historia.

Hay otros motivos por los que los pediatras vamos a la caza y captura de este microbio. El estreptococo, germen pelín traicionero y bastante peculiar, fue el culpable durante décadas de un cuadro temible y que también os sonará: la fiebre reumática. Y no debería decir “fue”, porque aunque en nuestro mundo desarrollado ya prácticamente no se produce, sigue causando estragos en poblaciones más desfavorecidas. La fiebre reumática es un cuadro que tiene lugar en personas susceptibles después de la infección por el citado bicho, por un mecanismo de “activación del sistema inmune” por resumir mucho; y puede producir inflamación del corazón, las articulaciones, el sistema nervioso, la piel… Como curiosidad: he leído en muchos sitios que a la fiebre reumática se atribuye la muerte de Beth, una de las protagonistas de la novela “Mujercitas” de Luise May Alcott. La histórica preocupación de los médicos ante esta enfermedad hizo que ante la mínima sospecha se recetaran inyecciones de penicilina; siendo la razón de que muchos niños crecidos en los 60 y 70 hayan tenido las posaderas con más pinchazos que un alfiletero (entre ellos mi sufrido Ironman, aunque probablemente la mayoría de las veces no habría sido necesario porque a los 2 añitos sus anginas seguramente eran víricas… pero en esos años esto no se sabía como ahora).

Pero tranquilidad, y que no cunda el pánico: insisto en que la fiebre reumática es un cuadro que a día de hoy, en los países desarrollados como el nuestro, prácticamente no existe. Y la escarlatina es, simplemente, una infección más de las que se curan. Es decir, que en el preocupómetro paternal (escala que me he inventado para cuantificar cuánto nos preocupa a los padres los avatares de nuestros hijos) debería marcar más bien tirando a poco. Por si sirve de ejemplo, las sendas escarlatinas de mis hijas han puntuado en mi preocupómetro personal 2 / 100,… una minucia al lado de los 35 / 100 que me preocupó el primer suspenso de Miss Berrinche en Science… ggggggrrrrrrrrrrrr. 🙂

 

 

10 comentarios en “Si es escarlatina, que no cunda el pánico (ni muchísimo menos).

    • unfonendoenvillamocos dijo:

      Y os da los buenos días, supongo! Sí, el mismo cachorro puede tener escarlatinas varias (aunque pocas) veces. Como estás en el ajo, te diré que si me pilla en fin de semana atender al enano escarlatínico, le doy plan B. Uséase: plan A=penilevel o Benoral. Plan B= amoxi o amoxi-clavulanico… La medicina basada en la evidencia indican penicilina, pero la medicina basada en la experiencia (aka galeras) muestra que en algunas boticas no hay stock de peni y sí de amoxi… 😉

      • boticariagarcia dijo:

        Yo tengo stock de Penilevel porque tengo cerca un médico privado “de la vieja escuela” pero del centro de salud es rarísimo que llegue una prescripción. Así que sí, si en una guardia de fiebre del sábado noche al pediatra le da por los Penilevels… el tercero que llega se queda compuesto y sin antibiótico. Lo de las galeras es lo que tiene 🙂

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