Villamocos y los años ochenta.

Los pediatras hablamos de “diversificación alimentaria” para referirnos a la introducción sucesiva de distintos grupos de alimentos diferentes a la leche materna o de inicio, que es el único alimento de los niños durante los primeros meses de vida. En Villamocos, además de esta diversificación hemos llevado a cabo otra, 🙂 audiovisual en este caso. Cansados primero de Pocoyó (que equiparo aquí a la leche materna o de inicio), y después de Dora Exploradora (que vendría a ser los cereales sin gluten) emprendimos otra diversificación. Me explico: Ironman y yo ejercemos, desde hace tiempo, una labor de ochenterización de nuestras retoñas.

Esta confesión, que es totalmente confesable, significa que hemos ido introduciendo a nuestra descendencia el legado ochentero (música, pelis y alguna otra cosa) que marcó nuestra infancia. Por seguir con el símil, en la diversificación alimentaria los pediatras recomendamos -incluso los que somos un poco hippies– ir introduciendo los alimentos de uno en uno y teniendo especial prudencia con los más alergénicos. Con la ochenterización hemos procedido de igual manera, yendo de más suave a más jevi (según nuestro entender), y recurriendo a los visionados controlados, como los llamamos nosotros (que quiere decir que usamos los comandos “pause”, “rewind” y “fastforward” del mando a distancia en pro del mayor disfrute de nuestras herederas culturales ochenteras. Y he de reconocer que sus reacciones han sido, cuanto menos, impredecibles.

He aquí los principales blockbusters ochenteros en los que, hasta el momento, han sido iniciadas Trotandovoy y Miss Berrinche.

La Bella Durmiente, que fue la primera peli Disney  visionada en Villamocos. Siempre me hizo gracia que, al ser el doblaje en castellano latino, las nenas en lugar de entender "llenó sus vidas de luz y calor", entendían "llenó sus vidas de música lola".

La Bella Durmiente, que fue la primera peli Disney visionada en Villamocos. Al ser el doblaje en castellano latino, en lugar de “llenó sus vidas de luz y calor”, las nenas entendían “llenó sus vidas de música lola”.

Clásicos de Disney, a saber: La Cenicienta, La Bella Durmiente, La Sirenita… Fueron los primeros productos en DVD consumidos por las nenas; el equivalente a la fruta y el pollo. Como sucedió con estos últimos, ni frío ni calor; muchos años después sigo comprobando que a mis herederas las pelis de Disney… ni fú ni fa, excepto la inefable. Sí, ésa que empieza por efe.

 

 

Cualquier parecido de Hija de la Luna con Miss Berrinche, es pura coincidencia.

Cualquier parecido de Hija de la Luna con Miss Berrinche, es pura coincidencia.

 

La Historia Interminable. Fue de sus primeras pelis-no-de-animación en general, y la primera en someterse a visionado controlado en particular: cuando sale el lobo, Gmork, solía hacer falta fastforwardear o se cagaban por la patilla. Viene a ser por tanto como el pescado, que curiosamente tanto les gusta; salvo cuando se topan alguna espina. Sospecho que también (como su madre a los 10 años) andan enamoriscadas de Atreyu. Mantienen una simpática confusión entre la Emperatriz Hija de la Luna y la canción Hijo de la Luna de Mecano (que pertenece a otra categoría de ochenterización, la categoría musical, de la que hablaré otro día).

"Mira, como papá y mamá" decían los angelicos hace años. Lo mismito, sí, igual.

“Mira, como papá y mamá” decían los angelicos hace años. Lo mismito, sí, igual.

Grease. Pues sí, Grease. Se la puse cuando eran tan pequeñas que no entendían eso de “a Rizzo le han hecho un bombo“, “el error es de otro fulano“, o “Kenickie, ¡no estoy embarazada!“. Ni falta que les hacía. La música les gustó tanto que sólo por eso la llevan vista 328 veces al menos. Nunca forward y poco pause; mucho rewind, eso sí. Como los níscalos en Villamocos, por seguir el símil: no los asocia uno a los niños pequeños, pero a las nenas les encantan desde que aún ni sabían qué estaban comiendo.

Los Goonies son lo mejor y punto. Ah, y los responsables de la manía con los mapas que desarrollaron mis retoñas.

Los Goonies son lo mejor y punto. Ah, y los responsables de la manía con los mapas que desarrollaron mis retoñas.

Los Goonies. Se la presenté hace unos dos años, anunciándosela con bastante bombo y platillo. Hubo alguna tapada de ojos que no llegó a necesitar fastforward, y en definitiva les gustó tanto como para llevarla al cole y proponerla como peli que ver todos los niños después de comer. No sabía yo qué acogida tendría una peli del cretácico entre sus compañeros, pero a tenor de la cantidad de veces que la han traído y llevado, triunfó. Hay cosas que nunca cambian. Los Goonies son el chocolate. A todos les gusta.

No tengo más que añadir.

No tengo más que añadir.

Dentro del laberinto. Sirva esta peli protagonizada por un ecléctico David Bowie como ejemplo de ochenterización involuntaria de nuestras hijas. Me explico: sus padres no teníamos este filme entre nuestros recuerdos conscientes y acabó entrando en Villamocos de forma casual. Y, como suele ocurrir en estos casos, ante nuestra indiferencia total las chiquillas visionaron la peli -que es bizarra como ella sola-, les entusiasmó, la machacaron a base de rewinds y desbancó pronto a los Goonies como peli que llevar al cole. Como decía: impredecible. Corresponde en mi opinión a las patatas fritas mojadas en cocacola que tanto les gustan pese a mi estupefacción.

Alucinante: hasta los lunnis les daban miedo y en cambio con éste, ni se inmutaron

Alucinante: hasta los lunnis les daban miedo y en cambio con éste, ni se inmutaron

ET. Hooooombre, por favor, of course: ET. La sorpresa con esta película fue que, siendo como son de miedosas, no les dio NI PIZCA de miedo la primera vez que la vieron, con 5-6 añitos. Ni un fastforward. Como decía: impredecible. Como sorprendente fue su amor por las angulas al ajillo con guindilla. Sí, he dicho ANGULAS, no gulas. Que de tontas no tienen ni un pelo.

 

A Miss Berrinche pasión causado ha, y grande sueño a Miss Trotona.

A Miss Berrinche pasión causado ha, y grande sueño a Miss Trotona.

Las dos trilogías Star Wars. Aún no debería pronunciarme definitivamente porque estamos en proceso de visionado, pero ya van tomando posiciones. Para gustos los colores, tanto en comida como en todo lo demás; y a Miss Trotona le aburre soberanamente la temática Starwarsiana y a Miss Berrinche le apasiona. Así que, como el marisco: o lo amas o lo odias.

Y hasta aquí, la primera entrega de la ochenterización villamoquil… otro día, más. 🙂

10 comentarios en “Villamocos y los años ochenta.

  1. Alejandra dijo:

    La Princesa Prometida… En mi casa ha triunfado. Para las mias es como la lechuga o los crepes congelados de Mercadona. Les encantan las tres y si sus padres las dejaran vivirian de eso!!

  2. Africa dijo:

    Me uno al club de las madres que ochenterizan a sus hijos! Sobre todo con la música…hablando de series, no dejes de ponerles Verano azul!! Es, junto con las aventuras de Enrique y Ana y los Goonies, el chocolate de mis hijos, jajaja

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