Vuelvo a la carga: los deberes – 2

Cuando este blog era neonato, escribí este post como consecuencia de una rabieta que me había agarrado viendo a Miss Trotona (9 años) hacer 3 horas seguidas de deberes en su primera semana de curso escolar. Afortunadamente no se volvió a repetir, y si así hubiera sido, es probable que nos planteáramos cambiar a las niñas de colegio.

El caso es que el otro día leí este post gracias a la TitaGeóloga, que lo compartió en Facebook. Lo mejor del post es la carta que incluye: de un profesor, padre de tres hijos, que “se confiesa”. Es interesantísima, y me encantaría que lo leyeran cuantos más docentes, mejor. Y por supuesto, también padres.

El maestro autor de la carta reconoce que: “A casi cualquier maestro que le preguntes por la conveniencia de mandar deberes a los niños te contestará, igual que se recita un mantra, que los deberes cumplen tres funciones: refuerzan lo aprendido, enseñan responsabilidad y crean un hábito de trabajo. Y de ahí no los vas a sacar“. Y es que, como bien dice mi (inteligente) hermana, pocas sentencias hay más temibles que “porque así se ha hecho toda la vida”.

Sus mochilas. Más pequeñas no les servirían, de la cantidad de libros que van y vienen cada día

Sus mochilas. Más pequeñas no les servirían, de la cantidad de libros que van y vienen cada día

Recalca el autor, y no puedo estar más de acuerdo, que: “No importa que nuestro país, año tras año, esté a la cola de los países avanzados, …, a pesar de que nuestros alumnos sean los que más días de clase tiene al año y más horas dedican a los deberes en casa. Da igual que todos los estudios internacionales demuestren que los países en los que menos deberes se mandan sean los que mejores resultados obtienen; da igual que todas las investigaciones serias hayan demostrado que los deberes no sólo no sirven para nada, sino que pueden ser perjudiciales”…“¿Hábito de trabajo? Si dedicar 9 meses al año, 5 días a la semana y 5 horas diarias a la realización de tareas escolares, para un niño de entre 6 y 11 años, no es suficiente para lograr un hábito de trabajo, que alguien me explique qué se necesita para lograr ese hábito”.

Bueno. Intentaré resistir la tentación de seguir copiando literalmente fragmentos (geniales) de la carta, que para algo está disponible en el enlace anterior; eso, si es que no la habéis leído ya (me consta que está rulando por los corrillos whatsapp paternoescolares). El caso es que, como madre y como pediatra, este tema me toca la fibra (por no decir otra cosa 🙂 ). Principalmente porque el tiempo que nuestros hijos pasan haciendo deberes es tiempo robado para hacer otras cosas que son necesarias -ahí es nada- para su adecuado desarrollo psicomotor: juego, deporte, lectura, música. Vamos a ver, mis hijas están en el colegio de 9 a 5. ¿No es una jornada laboral suficientemente extensa?

Sin duda, estoy de acuerdo con que, la mayoría de las veces, los deberes NO sirven para reforzar lo aprendido sino para aborrecerlo. Y lo digo porque lo veo a diario: las dichosas divisiones. Vamos a ver, si hacen 14 divisiones en clase, ¿para qué necesitan a diario hacer otras 4 en casa? En cambio, curiosamente, hay otra cara de la moneda “tareas”: cuando sus profes les han puesto “deberes especiales”, como ellas los llaman, han tenido un éxito rotundo y absoluto (ejemplo: recabar información acerca de algún tema en Google, para luego exponerlo en clase). Lo cierto es que, en general, estoy de acuerdo con el sistema docente del cole de las niñas, entre otras cosas porque ponen menos deberes que la mayoría de los coles que conozco… pero me siguen sobrando algunos de los que yo llamo deberes estériles. Copiar mecánicamente gentilicios, o ejercicios de ortografía, por ejemplo.

Pero también es verdad que en la carta he echado de menos una realidad que más de un maestro me ha transmitido: la “obligación” (no sé cómo llamarlo) que tiene el profesor de cumplir con los objetivos docentes. Y, si estos no son realistas (o sea, que son demasiado exigentes), puede ocurrir que simplemente haya que “mandar para casa” aquéllos ejercicios que no ha dado tiempo a hacer en clase. Y aquí ya sí que me niego en redondo a aceptar que nuestros niños pasan pocas horas en clase.

En definitiva, que hoy en Villamocos nos hemos despertado reivindicativos -menuda novedad-… y si vamos tirando el hilo, empezamos cuestionando algo concreto como son los deberes y acabamos poniendo en tela de juicio todo el sistema educativo español… :-)… y de ahí al tema de la conciliación hay un paso… uyuyuy…  ¡Bienvenidas sean todas vuestras opiniones!

 

4 comentarios en “Vuelvo a la carga: los deberes – 2

  1. Ainhoa dijo:

    Los deberes son un infierno. Los niños necesitan jugar y pasar tiempo al aire libre. En una ciudad como Madrid los tiempos de desplazamiento y el cemento gris ya ponen esto suficientemente difícil como para empeorarlo con un horizonte aun más gris cara tarde en el que únicamente se vislumbre un ejercicio tras otro, seguido de “ducha, cena, cuento y a dormir”. Decía un gran pedagogo que la neurona tenia que llegar “virgen” a aquella épocas en las que se va a realizar una exigencia académica incuestionable como el bachillerato o la universidad. También decía que educar en libertad era un compromiso con la memoria. Recuerdo con gusto cuando con mi primer hijo pasábamos tardes en la dehesa de la villa. Tardes de arena columpios juegos y manchas. Manchas de amor en la memoria que con las dos niñas siguientes, y gracias a los deberes del mayor, no se volverán a repetir.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s