Los piojos. Ay, los piojos.

Los piojos han estado acompañándonos desde los albores de la humanidad, y mucho me temo que seguirán haciéndolo. Y si bien no son un problema grave de salud, suponen una molestia para los niños y una preocupación para los padres: puede llegar a ser muy pesado y muy difícil mantener las cabelleras de nuestros hijos libres de visitantes.

Confieso que escribo este post básicamente para desahogarme, porque la semana pasada fue dura en Villamocos piojísticamente hablando 🙂 ; pero también porque acaba de publicarse una revisión del tema nada más y nada menos que en Pediatrics. A mí me ha faltado tiempo para leerla, y algunas cosas me han llamado la atención.

Miss Berrinche pegándole, quizá, algún piojo a la prima Campanilla

Miss Berrinche pegándole, quizá, algún piojo a la prima Campanilla

– La primera vez que un niño coge piojos, puede no sentir picor hasta pasadas varias semanas, que es lo que tarda el cuerpo en “sensibilizarse” a la saliva del piojo y reaccionar. O sea, que puede haber retraso en el diagnóstico si no revisamos las cabezas de los niños, aunque no se rasquen. Y quiere esto decir que si tienes hijos entre 0 y 18 años, revísales el pelo periódicamente (por encima de 18 ya no creo que se dejen 🙂 ).

– Las liendres vivas (o sea, con piojillo creciendo en su interior) necesitan una temperatura cálida para desarrollarse. Por eso los piojos las ponen casi en la raíz del pelo, cerca de la piel, donde se emana calor. A temperaturas menores (por ejemplo en el sofá de casa), se mueren pronto, y lo mismo los piojos. De hecho, las liendres agarradas a más de un centímetro del cuero cabelludo no tienen mucho futuro. Por esto mismo, el contagio se produce sobre todo por contacto cabeza-con-cabeza. En peines, sombreros y sábanas, liendres y piojos sobreviven poco tiempo (mira, una buena noticia), aunque no está de más que les digamos a nuestras fieras que no se anden intercambiando gorros y cepillos.

– Y vamos con el tratamiento. Nunca debe utilizarse un fármaco pediculicida (que significa matapiojos) a no ser que se haya demostrado la infestación. Porque si hay algo que toda madre sabe es que, al minuto y medio de descubrir liendres en el pelo de nuestro retoño (y no te digo un piojo correteando), ya me está picando locamenti. Pero ojo: que notemos picor no significa que haya piojos. Y ¿Por qué no hay que tratarlos “de más”? El motivo es el mismo que el que en el caso de los antibióticos: si se usan de forma incorrecta, el bicho se hace resistente y el fármaco deja de ser efectivo. Una vez demostrada la presencia de piojos, hay que matarlos sin piedad, con las diversas opciones disponibles en nuestro país además de la citada permetrina: siliconas y alcohol bencílico, todas estupendamente descritas aquí y aquí. En la publicación del Pediatrics que he leído destacan el papel de la Ivermectina tópica; lo que no sé es si su formulación y venta en farmacias en nuestro país es viable a día de hoy (y si algún/a farmacéutico/a nos saca de dudas, lo agradezco 🙂 ). Además de los tratamientos farmacológicos están los remedios naturales, como el aceite del árbol del té o el vinagre: pero siento decir que no han demostrado científicamente su poder matapiojos. Según el artículo del Pediatrics, tampoco lo han hecho los tratamientos “oclusivos” como la margarina, la mayonesa o la mantequilla (¿?), y desaconsejan el empleo de productos inflamables como el queroseno o la gasolina (oh my dog… ¿en serio alguien los ha usado?).

– Y, para revisar cabezas o retirar piojos muertos: pasar la liendrera. La última tendencia que se demuestra tan efectiva como inocua, el wet combing, consiste en hacerlo sobre pelo empapado en suavizante; y no sólo porque así el grado de tortura para el infante es menor, sino porque este sistema puede servir para sacar piojos vivos (con el suavizante no pueden agarrarse al pelo). Y una vez el pelo está seco, y cuantas más veces mejor (de esto no hay dosis máxima): revisar y retirar manualmente toda liendre que se detecte. Los de Pediatrics dicen sin pudor que “es una forma de que padre/madre e hijo pasen tiempo juntos”. Hombre: no te digo yo que no, pero preferiría ir al cine.

Pero en mi opinión, el problema no está en eliminar los piojos: tenemos muchas opciones en la farmacia. En Villamocos, el escenario es el siguiente. Una vez detectada la infestación, procedo a activar el DEFCON 2 despiojante: loción de permetrina a discreción, tiempo adecuado para que actúe bajo gorrito de plástico, lavado de pelo con champú también antipiojos, embadurne de suavizante y wet combing concienzudo. Aclarado, secado del pelo al aire, y nueva revisión visual. Y otra, y otra más. Es pesado, pero hoy por hoy es la única manera. Finalmente, respiro satisfecha viendo a mi descendencia completamente despiojada.

…Y ahora viene lo terrible: a los dos, tres o cuatro días de cole, los piojos han vuelto. Desesperante. Y vuelta a empezar.

Así que mi reflexión pospós (o sea post-post) es ésta: no es tanto el problema para matar los piojos, que haber, hay muchos productos, sino que haya reinfestación. Y para esto me temo que la única opción es que todos seamos responsables y solidarios. Por muy desalentador y pesado que sea el proceso, hay que hacerlo una y otra vez. Despiojando a los niños nada más detectar el problema. Y no sólo por nuestros niños, sino para que no contagien a los demás. Y más pronto que tarde: es decir, nada más detectarlo.

9 comentarios en “Los piojos. Ay, los piojos.

  1. Dronedarona dijo:

    Uy. No te digo na de los dos meses que he pasado en la consulta de centro de salud en pediatría. Pero hay madres que me han enseñado el “una y nunca más, Santo Tomás”. Pelos recogidos, trenzas, prohibido tajantemente compartir coleteros, pasadores, gorros bajo pena de sequía de chocolate. Maestras que mandan cartas con un mensaje: hasta que no lo despioje, no lo traigan. Muchas madres les dicen a los más mayorcitos (edad de comunión) que si ven que algún compi tiene cosas blancas en los pelos o se rasca… Distancia de manera discreta. Muchas tiran de repelente a pesar de posibles resistencias. Es un tema peliagudo. Una madre vino con resistencias. Traumático. Ella tb tenía.

    Por cierto, me encanta el blog!

    • unfonendoenvillamocos dijo:

      Jejeje Gracias! Pues sí es peliagudo y yo creo que en parte es porque los piojos ya no están tan mal vistos como en el pasado. Porque hoy en día más o menos todo el mundo sabe que el piojo va a todo tipo de pelos y clases sociales. Cuando yo era pequeña estaba muy mal visto tener piojos, así que se nos despiojaba rápidamente… Hoy día nos hemos relajado. 😉

  2. Africa dijo:

    Ahhhhhhrrrgggghhhh, no lo soporto…periódicamente (pongamos cada mes), algún progenitor avisa en el chat de la clase de que alguno de sus vástagos tiene “habitantes”…y a mi me pica locamenti hasta el carnet de identidad. Eso si…desde que usamos el aceite de árbol de te (cuidado, que llega el “a mi me funciona”…), ni uno! Sólo los han pillado una vez. Por cierto…qué hay de cierto en eso de que puede provocar pubertad precoz?? Hay algún articilo sobre esto, y no me queda nada claro. Gran entrada! As usual, jaja
    PD: para que vayas abriendo boca: http://www.elsevier.es/eop/S1695-4033%2814%2900033-2.pdf

    • unfonendoenvillamocos dijo:

      Hola, Susana! Me siento muy importante por poder decir: “me alegro de que me haga esa pregunta”… Aunque no tenga respuesta. Busqué ávidamente algo al respecto en el artículo del Pediatrics y efectivamente habla de los cepillos eléctricos, pero sólo dicen que “aún no hay estudios científicos serios que valoren su eficacia”. Sí mencionan que hay que evitar su uso en niños con antecedentes de crisis convulsivas o portadores de marcapasos… En cuanto a mi experiencia: no la tengo: nunca los he usado. Sorry por no poder darte mi opinión… pero eso sí, no puedo dejar de decir lo mismo que dije en el post: mi impresión es que no tenemos demasiados problemas para eliminar los piojos, aunque requiera paciencia (y supongo que por muy eléctrico que sea el cepillo, también habrá que emplear un tiempo en aplicarlo)… el verdadero problema es que no todo el mundo desparasita a sus hijos y los piojos siguen ahí. Si algún lector/a del blog ha usado el cepillo eléctrico, que nos cuente! 🙂 Un beso Susana!

  3. Sophie dijo:

    Ha sido leer esto y empezar a picarme la cabeza 😛

    De chica era una tortura china para mí. Tengo el pelo rizado y mi madre me pasaba la liendrera sin piedad, cuántos tirones y cuántos berrinches. Los profesores no se cortaban un pelo mandando notitas a los padres diciendo “desparasitad a vuestro niños”, era lo que había. Lo más pesado era sobrevivir a la liendrera y sufrir nuevamente la visita de los indeseables una semana más tarde 😦

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