Y ahora les toca a los padres…

El otro día escribí un post tan buenrollista como inocente 🙂 con la mera intención de subir la autoestima de las madres que andan (andamos) por la vida con la lengua fuera. Éste.

Y resulta que, si bien tuvo mucha aceptación entre la comunidad maternal,… los padres se pusieron un poco críticos. O reivindicativos. O llámalo como quieras. 🙂

Varios de ellos me preguntaron/sugirieron/comentaron que qué pasaba con los PADRES. O sea, que cuál era, en mi opinión, el valor añadido de los padres por ser padres.

Pues en mi (humilde) opinión, y mira tú lo poco que me complico: pienso que obviamente los padres mejoran en tantas facetas como las madres… si es que ejercen de padres el tiempo suficiente. Porque seamos sinceros: al describir en mi post las recogidas incesantes de juguetes, la organización de asistencia a cumpleaños y el apaño de trajes de chulapa, ¿Cuántos habéis visualizado a los padres en lugar de a las madres? Que en España las que mayoritariamente concilian somos nosotras es algo que está demostrado.

Pero soy optimista (o inocente de nuevo): creo que hay buenas noticias. Desde que a las mujeres se nos exige socialmente trabajar fuera de casa -que no creo que nadie ponga esto en duda-, cada vez hay más hombres que han comprendido que las reglas históricas del juego han cambiado. O mejor dicho, las reglas son las mismas para las fichas rosas y las azules una vez que están en el mismo tablero (el laboral, se entiende).

Y yo los veo a diario: cada vez son más los hombres que son tan valientes como para nadar contracorriente y salirse del guión que tradicionalmente se les ha adjudicado por su condición de varones. Y no me refiero sólo a cambios de pañales, y baños y cuentos nocturnos. Hay hombres cuyo horario laboral lo permite que asumen horas de parque, con sus cacas, pises y brechas rodeados de una mayoría de madres. Ya hay hombres que piden permiso en el trabajo para acudir a las citas médicas de sus hijos, recordando además todos sus pormenores de salud. Cada vez hay más hombres de cuya boca jamás saldrá la expresión “ayudar en casa”, porque son conscientes de lo intrínsecamente injusta que es. Conozco hombres que se han atrevido nada más y nada menos que a coger una excedencia para cuidar a sus hijos, priorizando la profesión de la madre cuando sopesando posibilidades ésta parece la mejor. Y además, algunos reconocen que tampoco merecen tantos halagos porque a fin de cuentas consideran que no hacen nada especial, como se cuenta en este genial post que se hizo viral hace unas pocas semanas.

Y cuento esto porque pienso que una verdadera conciliación de vida familiar y laboral beneficiaría a todos, pero sobre todo a los niños. Y porque para perseguirla hace falta concienciación de los padres, que las madres estamos más que concienciadas (vale: estoy generalizando).

Y por todo esto os admiro a muchos hombres que con vuestros hechos y vuestras palabras estáis remando a favor de la conciliación real.

Conclusión pospós: qué complicado es todo, ¿no? 🙂

 

2 comentarios en “Y ahora les toca a los padres…

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