Adiós, 2015. Hola, 2016.

Como ya hice el año pasado, me apetece repasar el año 2015 en uno de esos posts que al final resultan poco pediátricos y muy villamoqueños. 🙂

Miss Berrinche haciendo esferificaciones de yogur con uno de los juegos que le trajeron los Reyes. :-)

Las nenas haciendo esferificaciones de yogur con uno de los juegos que les trajeron los Reyes. 🙂

Enero y febrero fueron meses amables, tranquilos y apacibles, en los que nos dio tiempo a explotar bien los regalos de Reyes y retomar rápidamente la rutina de Hospital, Hierro, Cole y Conservatorio (las haches son de los padres, y las ces, de las hijas…). También instauramos definitivamente la ochenterización cinematográfica de Trotandovoy y Miss Berrinche (de la que hablé aquí). Estas jornadas de cine casero se han convertido ya en arraigada costumbre; y como todos los que tenéis hijos sabéis, es más difícil trastocarle un hábito a un niño que morderse el codo, porque exigen respetar el ritual punto por punto con todo lo que conlleva. Que en nuestro caso es, y no me preguntéis por qué, cenar hummus. Sí, sí, hummus. Aprovecho ahora, que si no se me queda en el tintero, para dejar aquí reflejado que este año 2015 ha sido el año en que los gustos gastronómicos de cada una de mis hijas se han afianzado. Y resulta que sus platos favoritos no son la pasta y las patatas fritas; las viandas preferidas de Trotandovoy son, por este orden: las gulas (seguramente las angulas de verdad también, pero qué se le va a hacer…), las coquinas al ajillo y la fabada; y las de Miss Berrinche, el sushi en todas sus variedades -siempre bien empapado en salsa de soja con poco wasabi-, el hummus y las hamburguesas de verdad. Toma jeroma, pastillas de goma.

 

Más chulas que un ocho...

Más chulas que un ocho…

Marzo vino marcado, cómo no, por el viaje a la nieve del que hablé aquí. Las nenas aprendieron rápidamente a esquiar, sus padres redescubrimos el carácter de cada una, y servidora se dio cuenta de que ya no tiene necesidad de bajar pistas negras: mis rojitas y azules disfrutando del paisaje y manteniendo mis meniscos fuera de riesgos innecesarios, y arreando. 🙂

 

 

 

IMG_4145Abril fue un mes repleto de buenos momentos. Para empezar, los deseadísimos días de vacaciones en mi Lloviedín del alma. Qué puedo decir que no haya quedado ya suficientemente plasmado en entradas anteriores de este blog: Asturias es mi casa, es mi familia, son mis amigos. Mis praos y mi mar (vaaaaaale, que está muy frío y casi nunca me baño, pero da igual, es MI mar, y punto de vista -como decía Miss Trotona de pequeñita-). Acabamos el mes en la Feria de Sevilla,… mezclando gente muy querida de muy distintos lugares y todos bailando. Fue genial, y para mí, ¡de los mejores momentos pasados con mis primos astur-franco-extremeños! 🙂 [off the record: qué bien sienta el vestido de gitana, ¡anda que no son bonitos ni ná!].

 

Poniéndole color al pijama...

Poniéndole color al pijama…

Mayo comenzó removiéndome todo. El día de la madre me sacudió de arriba a abajo, no como madre… sino como hija. El resto del mes vino marcado por una avalancha de trabajo, no en el hospital sino fuera de él (ya conté aquí qué más eres si eres médico). Tengo que aprender a dosificar, aunque al final miro atrás y estoy satisfecha. :-). El mes culminó con otro buenísimo momento, la Feria de la Primavera (aka feria del Caballo) de Villapiñotes -pseudónimo con el que Ironman ha bautizado a su pueblo-. Qué risas, qué recuerdos, y por qué no, qué jamón más bueno. 🙂

 

Nada más acabar el curso, a la piscina en Villa Piñotes.

Nada más acabar el curso, a la piscina en Villa Piñotes.

Junio empezó fuerte: en el concierto que AC/DC dio en el Calderón. Es la primera vez que lo cuento en este blog (¡¡me estoy destapando mucho!!) pero mi santo y yo somos muy concierteros, por decirlo simple y rápido. 🙂 El mes continuó con el cumple de la niña de mis ojos: mi sobri Campanilla, sobre la que escribí aquí. Y finalizó con orgullo maternal tras el curso concluido 🙂

 

 

 

Los primos repartidos por el pueblo convertimos su calle principal en un patio de luces...

Los primos repartidos por el pueblo convertimos su calle principal en un patio de luces…

Julio marcó mi nuevo contrato, que era un objetivo largamente perseguido. 🙂 Trajo consigo, eso sí, una reducción drástica de las vacaciones, que no obstante supimos repartir: pizquita en julio y pizcota en agosto. El evento indiscutible del primer mes de verano fue la reunión en Francia, cerquita de Burdeos, para celebrar bodorrio familiar. Qué bien lo pasamos, actuación improvisada incluida. 🙂

 

 

 

Copyright SobriCampanilla

Copyright SobriCampanilla

Agosto trajo unas vacaciones fantásticas: descubrimos (y nos enamoramos), los cuatro, de una isla: Menorca. Merece un post, o diez… ya veremos. 🙂 Y… nos enteramos de que vendrá otro bebé a la familia: ¡una hermana para Sobri Campanilla! 🙂

Lo que nadaban al día se podría medir en kilómetros!

Lo que nadaban al día se podría medir en kilómetros!

 

Tarta de cumpleaños "del miedo".

Tarta de cumpleaños “del miedo”.

Septiembre, octubre y noviembre supusieron una vuelta al cole con importantes novedades en la dinámica familiar; nos hemos adaptado bien. Y, por raro que parezca que hable aquí de un electrodoméstico, lo haré: en octubre parimos nuestro primer pan de panificadora, y desde entonces ha sido un no parar, haciéndose un hueco insustituible en nuestra cocina (¡gracias, Malagueñasalerosa!). También celebramos el cumple al más puro estilo años ochenta de Miss Berrinche, mediasnoches de jamonyoryqueso incluidas, en el mismo patio donde yo lo celebraba de pequeña. 🙂 Repetiremos!

 

En este viaje maravilloso a tierras salmantinas nos enteramos de la feliz noticia: ¡había nacido D!

En este viaje maravilloso a tierras salmantinas nos enteramos de la feliz noticia: ¡había nacido D!

...Y llegó diciembre, con mi cumple -39- en familia en Asturias, como siempre.

Y si, como conté el año pasado, 2012, 2013 y 2014 fueron fieros como leones para mi familia, 2015 se estaba comportando como un gatito, tratándonos amablemente a todos.

IMG_4148Tanto es así que me relajé, cogí confianza… y resultó que 2015 no era un dulce gatito, sino un cachorro de tigre que me asestó un buen zarpazo justo antes de despedirse. Por suerte, lo vi venir (¡gracias, R!) y no hay más consecuencias que las mínimas e inevitables. Tengo que agradecer mucho a mucha gente, pero necesito dar aquí las gracias a la Dra. Spock (pseudónimo en este blog de mi gran amiga L) y su familia, por su rapidísima y enorme ayuda; a mi cuñi querida (Tita Marchosa) por exactamente lo mismo,… mil gracias. A mi padre (Abu Astur) y a mi hermana y mi cuñado (los Titos Geólogos) por cambiar sus planes en dos segundos y venir a hacer Navidad a Villamocos; a mis nenas, por la madurez que me han demostrado, y a mi marido (Ironman, ya sabéis, pero os lo digo siempre, que no es un triatleta, que se dedica al hierro, 🙂 ) por absolutamente TODO.

A por el 2016, venga como venga. 🙂

8 comentarios en “Adiós, 2015. Hola, 2016.

  1. Gloria dijo:

    ¡Que bueno! y vaya coincidencia ¡Mi sobrina también fue a nacer justo mientras su tita esta perdida por las montañas, recién empezada las vacaciones! Para compensar, de esquiar en pistas azules o verdes, tranquilamente disfrutando del paisaje, ahora me toca perseguir como puedo a mis hijos adolescentes por las rojas o negras, así que, nada de relajarse, que todo vuelve. ¡Que tengas un muy buen año 2016!

  2. Tita Isa dijo:

    Me ha encantado.Espero que este año te depare cosas buenas que te mereces lo mejor.Pero nadie mejor que tú sabes que la vida a veces te da zarpazos.Un beso enorme preciosa.

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