Las canciones de Villamocos.

Hacía tiempo que tenía yo ganas de hablar de esto.  🙂 .

En Villamocos no se han escuchado sólo los Cantajuegos.

Y lo suelto así, sin anestesia. No: no quiero decir que las canciones infantiles no nos gusten. Simplemente que nunca han sido la música cardinal de esta familia cuando llegaron las niñas, lo cual he comprobado que sí ha sucedido en otras familias con niños pequeños. Pues, ea:  yo reconozco que deliberadamente no les he incentivado demasiado a mis retoñas la típica música “para niños” por dos motivos: uno, por mi salud mental (oír en bucle la canción de Para dormir a un elefante no está en mis planes desde mi rotación en la UVI pediátrica 😉 ) y dos, porque siempre he pensado que los niños son, musicalmente hablando, parecidos a los adultos. Es decir: que a los niños les gusta la buena música, igual que a sus padres, sea cual sea su origen, aunque no sea “infantil”. Ah, y hay otra verdad incuestionable según mi experiencia: cuanto más oyen una copla, más les gusta. Comprobadísimo lo tengo. Así las cosas, os cuento nuestra experiencia villamoqueña, 😉 porque creo que podría ser aplicable a todos los niños del mundo mundial; y así pongo mi granito de arena para que unos esforzados padre/madre de familia puedan escuchar Queen, Joaquín Sabina, los Rolling, Mercedes Sosa, Kiss, Vivaldi o Facto de la Fé y las Flores Azules y no sólo la banda sonora de Frozen en bucle (la cual me gusta, vaya por delante, pero no 347 veces). 🙂

El habitáculo donde se escucha música en esta familia es por antonomasia el coche.

Qué le vamos a hacer, pero a diario tenemos poco tiempo (por la música precisamente… es decir, por el Conservatorio… espero que no se me enfade el Profedechelo… 🙂 ) , y como mucho ponemos música de fondo en la cocina al hacer la cena. Spotify, mi iPhone y como decía antes, el coche -estoy tentada de bautizarlo Moco-móvil pero no lo voy a hacer… 😉 – han sido y son las piezas fundamentales de la “instrucción musical” a la que hemos sometido a nuestra sufrida descendencia.

El modus operandi es el siguiente:

Canción que queremos escuchar nosotros, canción que se pone sin dudarlo y con decisión. En este delicado punto en que una determinada melodía es reproducida por vez primera ante la exigente audiencia infantil, hay que contar con que siempre o casi siempre (sobre todo en caso de niños menores de 7 años) del asiento de atrás va a surgir un “¡¡noooooooooooo, quítala, pon otra!!”,… pero es porque aún no conocen la canción y ya sabéis que siempre quieren escuchar las que ya conocen. Que no os ablanden. Hay que ser inflexible y no tener piedad -y sí paciencia- para convencer a la oposición de escuchar la canción de marras, con la firme promesa de que la tonada en sí está plena de molorOjo: para que esto funcione, estas primeras acometidas a su gusto musical deben llevarse a cabo vía melodías más o menos amables. Una canción tradicional japonesa compuesta en una poco intuitiva escala pentatónica, o cualquier tema de Pantera o Dio probablemente NO sean una buena opción. Mejor algo que sepamos les acabará gustando, sencillo y melodioso, y si es divertido, mejor. Se me ocurren muchos ejemplos, a saber: ABBA, Scissor Sisters, Elvis.

Canción llamando la atención del oyente. https://c2.staticflickr.com/4/3006/2429152388_f7c37298f2_b.jpg

Canción llamando la atención del oyente. La saqué del Flickr.

 

Y vamos al quid de la cuestión: una vez que han oído la canción entera hasta el final un par de veces, os aseguro que la tercera ya no será lo mismo. Protestarán inicialmente, pero una vez en el cuarto o quinto compás, cuando su infantil cerebro grabalotodo reconozca la tonada, seguramente se callarán y pondrán toda su atención en la música. Incluso puede que se les ericen un poco los vellos (os adjunto foto). 🙂

Tras esta primera buena experiencia, las siguientes serán coser y cantar. Mis queridas hijas tuvieron la feliz idea, hace ya unos 4 ó 5 años, de pedirme que les elaborara su propia lista de reproducción en Spotify. La llenaron inicialmente de lo que a mí me parecía auténtica morralla (por favor, no se me ofenda nadie): a saber, toditas las canciones del elenco de series infantojuveniles de Disney Channel. Esta lista me sirvió como instrumento de medida del nivel disfrutón de las nenas respecto a cada canción: un buen día, quizá fue escuchando Divina de Radio Futura o tal vez Just Breathe de Pearl Jam, una vocecita desde el asiento de atrás musitó: “Mami, añádenos esta canción a nuestra lista“. Desde entonces sé cuándo un tema concreto ha triunfado. Piden incluirlo en su lista y además se lo enseñan a sus amigos que vienen a casa (que deben de pensar que mis hijas son un poco frikies).

Otro matiz en cuanto a las canciones que les presentamos y les acaban enganchando: cuidadín con no entrar en bucle… un niño al que le gusta una canción, con Spotify en su mano, tiene más peligro que un barbero con hipo. Avisados estáis: que yo un día, conduciendo sola sin copiloto que les arrebatara el móvil a las del asiento de atrás, me tragué Blurred Lines de Robin Thicke unas 17 veces seguidas. 🙂 Sí, definitivamente éste es otro de mis consejos basados en la experiencia: prevenid los empachos de una canción, por vuestro bien y por el de vuestros infantes. Aunque suene radical, hemos tenido que prohibir a Miss Berrinche reproducir una sola vez más Bohemian Rhapsody hasta nuevo aviso… porque no es un tema susceptible de acabar siendo repudiado por sobredosis: no way.

En próximos posts acerca de esta temática iré visitando los distintos géneros musicales que han calado por estos lares.

Pero dejadme despedirme declarando que toda regla tiene su excepción…

Y PETIT POP es la excepción que sin ninguna duda confirma la regla de que la música para niños es aburrida para los padres.

Progenitores de niños pequeños, ¿no conocéis Petit Pop? Oh my dog, ¡ya estáis tardando! música de calidad apta para adultos y niños, y muy muy muy apetecible para estos últimos… y de la mano de gente que sabe lo que hace. ¡Ojalá sus discos hubieran salido cuando mis hijas eran más pequeñas! Peeeeeero nunca es tarde si la dicha es buena, y aquí os pongo uno de sus temas más adorados por mis preadolescentes hijas. ¡Me encanta Petit Pop!

 

Por qué por qué, de Petit Pop.

 

¡Hasta el siguiente post!

5 comentarios en “Las canciones de Villamocos.

  1. ainhoa dijo:

    PetitPop son geniales!! También molan mucho Dubbi Kids!! También pop rock molón apta para pekes y mayores!!! Con coreografía molona para, de paso, bailotear un rato!!!
    Dubbi Kids y todos los montajes de La Ratonera Teatro han sido discos de platino en casa!! También les gusta Spotify, la música ochentera. … si bien su opinión de los Rolling es “que son unos viejos mami, que esos no pueden ser la mejor banda de rock ni de nada mami, que lo que son es unos abuelos! !” Jajaja
    http://dubbikids.com

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