La sorpresa.

Os decía en mi último post que habría sorpresa pronto; y como soy muy mala para guardarme para mí las noticias en general y las sorpresas en particular, no me resisto y ya lo suelto todo hoy aquí en mi blog, con el trasfondo de un día típico asturiano, con algo de bochorno, neblina, y olor a sidra y parrochas en el ambiente; porque sí, estoy de vacaciones en Villabígaros, que como muchos habréis adivinado, no es otro lugar que Luanco, el pueblo de mis eternos veraneos de la infancia y al que siempre tengo que volver; y en el que, con graznidos de gaviotas como banda sonora, he meditado si largar o no; y me ha parecido que sí, que lo cuento todo; porque toda confesión implica un nivel de compromiso que me vendrá muy requetebién en el futuro próximo.

Todo empezó en un húmedo y frío Lloviedo (hay que reconocer que no era necesaria demasiada sagacidad en los lectores villamoquistas para deducir que dicha ciudad es Oviedo), en diciembre de 2016, concretamente el día 8, en pleno puente de la Inmaculada Constitución; día en el que servidora cumplió veinte años (en cada pata); y día, también, en que celebré un fiestorro al que mi memoria podrá siempre viajar para solazarse, porque me hizo enormemente feliz ya que me trajo emocionantes sorpresas; siendo una de ellas contemplar a mi consorte, o sea Ironman, es decir, Miguel (que a estas alturas del blog ya es mejor ponerle nombre), y a mis criaturas, Miss Trotona y Miss Berrinche (a la sazón Carmen y Rocío), subidos en un escenario con la inestimable compañía del Tito Geólogo (es decir, mi cuñado Rafa), versionando only for my eyes dos canciones de Platero y tú; y siendo otra sorpresa aún más inesperada la que recibí al llegar, agotados todos, a casa del Abu Astur (o sea, mi padre, el abuelo César), de madrugada, cuando mi querida tribu ya mencionada me entregó el último de los regalos del día; presente que me dejó sin palabras y un pelín temblorosa, pues consistía nada más y nada menos que en un contrato de autopublicación. Sí, ladies and gentlemen, mi querido compañero de andanzas villamoquiles –o sea mi marido-, en un arranque basado en la fe ciega que al parecer tiene en mí como escritora de lo que viene siendo un LIBRO, decidió hacerme semejante regalo al cumplir treintaytodos, dejándome no sólo muda y temblequeante sino también llorosa.

Hete aquí, no obstante, que no pude asumir tal reto durante los meses siguientes por abundancia de trabajo atrasado de lo mío, es decir, la reumatología pediátrica.

Y en éstas estaba yo, ilusionada con mi contrato de autopublicación bajo el brazo y dejando acabar el curso para ponerme a escribir, cuando recibí un email en el correo del blog. Decía la misiva, ante mi atónita mirada, que OTRA editorial había leído mis erráticos escritos y tenía la intención de publicar a una incrédula servidora. No autopublicación; sino método “tradicional”.

O sea, muy fuerrrrrrteeeee.

Con sidra no se brinda, directamente se celebra. 🙂

Y en ese punto me hallaba, entre que me lo creía y no, incluso habiendo comprobado una y otra vez que no había leído mal y que realmente una editorial me había contactado (#oseamuyferrrrrrteeeee), cuando decidí con todo el morro pedir ayuda a CP (escritora entre otras cosas) y al letrado JB, compis del cole; y me asesoraron DE LUJO (mil gracias; sabéis que correrán sidras de mi cuenta, o lo que ustedes queráis, hermosos). Finalmente me decanté por la segunda opción (publicación tradicional).

Así que, una vez habiendo anunciado la noticia a mis próximos, que tanto me aguantan (sobre todo la Tita Geóloga, es decir, mi hermana Silvia), y dicho todo esto, lo anuncio aquí en mi inconstante blog. Porque pienso que, de esta forma, no habrá vuelta atrás. 🙂

Por lo tanto y concluyendo: os cuento que, con más miedo que vergüenza… voy a escribir un libro.

Y que sea lo que Zeus quiera. 🙂

 

Día de las enfermedades raras.

Hoy, 28 de febrero, cumple de mi padre el Abuastur, es según me recuerda Instagram y Facebook el día de las Enfermedades Raras; así que me he decidido a publicar algo al respecto, porque éstas forman parte de mi día a día.

Sí, los reumatólogos pediátricos tratamos enfermedades que pueden considerarse raras: las enfermedades autoinflamatorias. Recientemente descritas porque han sido recientemente comprendidas, auque hayan existido toda la vida, suponen un reto tanto para el diagnóstico como para el tratamiento. Las enfermedades autoinflamatorias, de las que algún día hablaré en el blog, están aún “en pañales”, si las comparamos con muchas otras enfermedades pediátricas.

Ejemplo de enfermedades autoinflamatorias son la fiebre mediterránea familiar, el TRAPS, el CINCA, el CANDLE, el síndrome de Blau, el HIDS, el PAPA,… ¿A que nunca habíais oido estos acrónimos y estos nombres? … Como he dicho, un día las traeré al blog.

Pero lo que yo quería transmitir hoy aquí es que:

Lo que verdaderamente hace falta para avanzar en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades raras en general y las autoinflamatorias en particular es INVESTIGACIÓN. Que haya fenómenos virales en las redes sociales de gente tirándose cubos de hielos encima o tapándose media cara con la mano está bien, porque da visibilidad a estas patologías. Pero no nos engañemos; lo único que va a mejorar el pronóstico y por tanto la vida de estos pacientes es que se investiguen las causas de sus enfermedades y se ensayen medicamentos para las mismas. Hace falta, desde arriba, impulsar nuevas estrategias de investigación y apoyar las ya existentes. Y eso cuesta dinero.

Hay mucho potencial en España en lo que a investigación biomédica se refiere. No perdamos la esperanza de que, algún día, este potencial sea más favorecido y apoyado “desde arriba”.

He dicho. 🙂

Proyecto ConCienciArte.

Hoy, entrada cortita para poner en conocimimento de cuantos más, mejor, este proyecto.

Como algunos sabéis, parte de las enfermedades que un pediatra especializado en reumatología pediátrica atiende son enfermedades consideradas raras. Dentro de éstas, hay un grupo –las enfermedades autoinflamatorias–  que aún se conocen poco incluso dentro de la propia comunidad médica porque se han ido describiendo recientemente. De hecho, el nombre que las engloba (enfermedades autoinflamatorias) también es “nuevo” en Medicina (no llega a 20 años).

No obstante, también hay que decir que algunas de ellas se describieron hace siglos, como por ejemplo la Fiebre Mediterránea Familiar. Lo que pasa es que ha sido hace poco cuando se ha comprendido el por qué se produce, y resulta que es una enfermedad autoinflamatoria.

Otro día hablaré de ellas, seguramente. Pero lo que hoy os quería contar es que la investigación en estas enfermedades es muy necesaria, porque muchas de ellas aún no se comprenden bien y carecen de tratamiento adecuado. Y sin soporte económico, no hay investigación… Así que echad un ojo a este link, aquéllos que sois un poco o un mucho artistas, que no voy a decir nombres pero entre los lectores de este blog hay unos cuantos dibujantes, pintores y/o ilustradores, y pensaos si os apetece participar. 🙂

Aquí tenéis la info:

Proyecto ConCienciArte

 

 

El día mundial del cáncer.

Yo nunca sé cuándo es el Día Mundial del Cáncer realmente, porque son tantos los “pásalo” que circulan por Facebook y Whatsapp que comienzan con “Hoy es el día mundial del cáncer,…” que a veces me da la sensación de que es varios días al año.

Para el caso, da igual, si hablo hoy de esto es porque me ha surgido así tras leer esta entrada: “Ni batallas ni perdedores…” en la que se reflexiona sobre la puñetera equiparación de esta enfermedad con una “batalla” que un paciente debe pelear, y luchar, y afrontar, y vencer. Como un jodido héroe. Y no es así.

No es así, simplemente porque el cáncer es una putada enfermedad a menudo muy grave en la que, creedme, las posibilidades de curación poco tienen que ver con el ánimo luchador del paciente. El curarse o no depende del tipo de cáncer (no es lo mismo un basocelular de piel que un microcítico de pulmón), de la situación basal del enfermo (no es lo mismo ser un joven de 20 años sin otras enfermedades que un señor de 68 con diabetes y bronquitis crónica), del estadiaje del tumor (más localizado o más extendido), y de muchas otras variables que la Oncología escudriña cada día al afrontar otro nuevo caso.

Y me parece que transmitir a un paciente que acaba de enterarse de una noticia que es verdaderamente una mierda descorazonadora, que tiene que ser “valiente y optimista” y “luchar y pelear”, es una putada desacertada actitud. Porque, encima de estar enfermo, encima, resulta que se le exige que luche, cuando no se ha encontrado más débil en toda su vida, y se le exige que sea optimista, cuando jamás se ha encontrado más desolado. Pero, ¿qué coño necesidad hay de esto? Manda huevos.

captura-de-pantalla-2017-02-04-a-las-11-58-55

Mi madre pasó por uno de los cánceres más devastadores que hay: adenocarcinoma de páncreas que al diagnóstico era ya incurable. Y creo que sufrió más de la cuenta precisamente por eso, por “pelear” como se esperaba de ella que “pelease”. Hubo muchas veces que, seguro, prefirió quedarse en casa con su sofá y su manta, pero como se suponía que había que echarle huevos se vistió con la ropa que encontró adecuada a sus decenas de kilos perdidos, se puso la peluca que odiaba porque le picaba y le daba calor, e hizo el esfuerzo enorme (puesto que estaba tremendamente debilitada) de ir a bodas, bautizos, comuniones, y lo que se le pusiera por delante. Seguro que, en parte, lo hacía por nosotros, su familia; pero estoy convencida de que también se amoldaba a lo que creía se esperaba de ella.

Pues no estoy de acuerdo. Al enfermo de cáncer hay que cuidarlo. Hay que darle lo que le apetezca. No tiene que luchar, es la medicina la que tiene que luchar por él. Porque los cánceres con buen pronóstico se curan con ciencia, no “luchando”, y los que tienen peor pronóstico se curarán en el futuro con lo mismo: investigación y trabajo. Además de la prevención, la prevención, así en negrita. Qué batalla ni qué niño muerto batalla, seamos serios. O al menos, no seamos crueles: ¿O es que mi madre, como tantos otros, perdió esa batalla? ¿Luchó poco? ¿No fue lo suficientemente valiente? ¿O será que su estrategia bélica no fue acertada? Nos ha jodido Anda ya.

Mamá, lo hiciste DE PUTA MADRE lo mejor que pudiste, que nadie diga que perdiste.

Bueno, hoy salió el post lleno de improperios, pero… ésta también soy yo. 🙂

 

Curso de porteo.

Bien, pues aunque tenía como propósito de año nuevo publicar más veces y posts más cortos, ya queda visto que no lo estoy cumpliendo; no sé si a todos los bloggers les pasa, pero a mí sí: hay días que tengo muchas cosas que contar, y luego vienen rachas de auténtico secarral creativo. 🙂

Lo fácil sería hablar hoy de temas candentes esta semana, como la OPE para pediatras en Madrid (búsquese en twitter el hashtag #opetrampa), o el desabastecimiento -de nuevo- de vacuna Bexsero, o la Serratia…

Pero no: hoy vengo a compartir la noticia de un curso de porteo (ERGONÓMICO) por y para profesionales sanitarios. Toda la información la ha publicado aquí mi compañera María:

Formación en porteo para profesionales de la salud por Mi Mamá Ya No Es Pediatra

Y, ¿por qué habiendo otras noticias pediátricas esta semana prefiero destacar ésta? Pues muy sencillo: creo que el porteo ERGONÓMICO sigue siendo desconocido para muchos de los profesionales encargados de la salud de los niños, y por supuesto, también para las familias. Es más: muchos pediatras lo miran con escepticismo y cierto grado de desconfianza y prejuicio, “porque seguro que esa madre que portea es una hippy antivacunas y tal” (comentario que he oído no una, sino decenas de veces). Pues bien, no. El porteo (¡ERGONÓMICO!) tiene muchos beneficios para madre e hijo y cada vez hay más evidencia al respecto; por lo que, como pediatra que soy, en mi mano está intentar fomentar su conocimiento al igual que informo de los incuestionables beneficios de las vacunas o de los peligros de mantener los productos de limpieza al alcance de los niños (por ejemplo).

De Mi mamá ya no es pediatra

De Mi mamá ya no es pediatra

Si esto del porteo (ergonómico!!!) es algo que ni te suena o de lo que casi no has oído hablar, pero quieres saber más, 🙂 , aquí te dejo un post resumen que escribí en su día.

PD: el curso anunciado más arriba DA CRÉDITOS. Ahí lo dejo, en estas épocas convulsas de OPEs desproporcionadas… 🙂

 

 

Azúcar: cuanto menos, mejor.

Seguro que todos os habréis dado cuenta de que la preocupación y la alerta sobre el excesivo consumo de azúcar que existe en la población general está creciendo exponencialmente durante los últimos meses.

Y sois unos cuantos los que, sabedores de mis tendencias a la curiosidad científica y al frikismo a partes iguales, me habéis preguntado si realmente es para tanto, o si es una moda “como ha pasado con el gluten, o con la leche de vaca, o como el aceite de oliva que antes era muy malo y ahora es muy bueno…” 🙂

El tema es complejo de resumir, pero sintetizaré comunicando -con total consciencia de lo que estoy diciendo- que SÍ, QUE CUANTO MENOS AZÚCAR, MEJOR.

Por tanto: ¿Qué no pretendo con este post?

No pretendo exponer de forma pormenorizada las consecuencias fisiológicas de la ingesta excesiva de azúcar.  No, porque no soy una experta en nutrición, ni mucho menos; soy médico (especializada en pediatría y reumatología pediátrica), aunque intento estar al día. Y hace tiempo que se oyen campanas al respecto… En Medicina, aquello de que “cuando el río suena agua lleva” acaba derivando a veces sí, y a veces no, en hechos demostrados por la “Medicina basada en la Evidencia”.

Y la evidencia ha hablado: sólo con poner “Sugar Intake Children” en Pubmed (el buscador de artículos médicos por excelencia) se nos ofrecen 3672 resultados. La preocupación surge al comprobar que la alta ingesta de azúcar refinado aumenta las probabilidades de sufrir diversos problemas de salud, como obesidad, síndrome metabólico, diabetes, cáncer, caries… Como en otras tantas situaciones, nuestro cuerpo se rebela contra aquello para lo que no está diseñado; y no está diseñado para consumir tanto azúcar. Pensad que hace cuatro días estábamos en las cavernas… 🙂

Porque el azúcar, mal que nos pese, no es un alimento necesario. Me refiero al azúcar refinado, que es un tipo de hidrato de carbono. Hay muchos otros hidratos de carbono en la dieta (el almidón del arroz, la fructosa de la fruta) que desde siempre han formado parte de nuestra dieta (de nuevo: hablo de milenios, no de décadas). El caso es que en los últimos años cada vez se ha ido incluyendo más el azúcar refinado en todo tipo de alimentos: galletas, cereales para el desayuno, cereales para los bebés, alimentos precocinados, verduras enlatadas, zumos, refrescos, ¡en todos lados! Es muy, muy difícil, conseguir comer evitando al máximo el exceso de azúcar.

Como os decía, no voy a extenderme en explicar los efectos deletéreos del azúcar porque otros ya lo han hecho muy, muy bien. Así que, para aquéllos a los que pillen de sorpresa estas afirmaciones, os recomiendo bucear por:

Sinazúcar.org

Preguntas y respuestas sobre azúcar y salud. 

Las fotos que muestran el azúcar oculto de tu comida (el Comidista)

Las entradas acerca del azúcar de Mi dieta cojea

Consejos para reducir su consumo sin morir en el intento, de Dime qué comes.

Cómo no, a Julio Basulto 🙂

Y por supuesto a Juan Revenga de El Nutricionista de la General

Y, ¿Qué pretendo con este post?

Pues convencer a todo el que me lea de que consumimos demasiado azúcar y no debería ser así. Digo esto porque sigue habiendo mucha conciencia generalizada de que “el cerebro necesita azúcar“, “para crecer se necesita azúcar“, y por supuesto, que “los niños necesitan azúcar“. Pero no: creedme, no es así. También es curioso cómo la industria alimentaria disfraza el azúcar de sus productos, a nivel publicitario, como “energía”. En general, cuando oigas en un spot: “Energía para tus hijos a la hora del desayuno…” no tengas ninguna duda de que el producto en cuestión estará probablemente llenito de azúcar (que no necesitan). Y sí, hay que leer las etiquetas. Me ha gustado este artículo:

Azúcares: cómo intoxicamos a los niños sin saberlo

Y para los que me habéis preguntado que si “lo de que el azúcar es malo” es un moda:

No, temo que no. En cierto que alimentos que antaño se consideraban poco saludables a día de hoy son recomendados (por ejemplo, el aceite de oliva) y que hay modas que no se sostienen por la evidencia (como la cruzada contra la leche de vaca o el gluten) pero otras veces, la mayoría, no es así: la Medicina se posiciona cuando realmente hay evidencia, “pruebas científicas irrefutables”, vaya. Como no hay nada más gráfico que un ejemplo, aquí os lo dejo:

Imagen sacada de Tecnoxplora en esta entrada: http://www.tecnoxplora.com/ciencia/divulgacion/tabaco-venderse-como-medicina-resultar-veneno_2014050557fca2750cf2a2e945ba1601.html

Imagen sacada de Tecnoxplora en esta entrada

Estaréis de acuerdo en que no se mira igual al tabaco ahora que hace 20 años, ¿verdad? Bien… pues es posible que con el azúcar acabe pasando lo mismo. 🙂

 

Mi 2016.

captura-de-pantalla-2017-01-10-a-las-23-12-23

Enero fue una porquería de mes, así que pasapalabra [Ellas: No, mamá, acuérdate de que compramos por fin la tele grande. Mami, Enero moló por eso]. [Yo: Vaaaale]; en febrero me disfracé de tres cosas distintas en 24 horas, algo que no había hecho en mi vida, y me enganché a la sopa de miso; todo esto, en Galicia, mirá vos, y mientras tanto, en Madrid, empezamos la búsqueda de los nuevos head quarters de Villamocos; en marzo, nuevamente disfruté como una enana esquiando, pero, sin duda, lo importante de este mes fue que aquí donde me veis OFICIÉ una ceremonia de boda, con un par, ea, con todo el morro, y ni tan mal… tenía su punto lógico: los novios son mis primos (que no primos entre ellos como dice la canción de Lorca, sino primos míos cada uno por su lado)… gracias, queridos míos, qué pena que el alcalde decidiera abortar la ceremonia por sus fueros antes de tiempo,… aunque, ¡siempre nos quedará la anécdota! 🙂 Abril fue el mes del año 2016 por excelencia: mi segunda sobrina vino al mundo mediante un parto feliz y sin complicaciones (pese a haber estado a punto de nacer la chiquilla en el portal de casa)… 🙂 Mayo fue un mes “montaña rusa” y punto pelota.. :-). Junio estuvo marcado por el fin de curso de las nenas, aunque este año (casi) todo el protagonismo se lo llevó Miss Trotona con su examen de pase de grado en el Conservatorio, que ella vivió básicamente con cero estrés y total jolgorio, alegría y cachondeo 🙂 … Julio y Agosto fueron meses de alternar un Madrid tranquilo con una Asturias que disfrutamos más que nunca, de buen tiempo continuo y gélidas aguas cantábricas (que tragué abundantemente, pero es que quién me manda a mi edad adentrarme en determinados deportes 🙂 )… Septiembre y la sempiterna vuelta al cole me pilló desprevenida porque faltaban las segundas vacaciones: repetimos Menorca, esta vez con nuestros amigos vidis, y acertamos DE PLENO; además, me engancho a Netflix;  Octubre,… por fin ME ATREVÍ A HACER ALGO que llevaba cavilando muchos meses, una pequeña locura muy pensada, con alguna tentativa previa que no había sido consumada: me corto el pelo más corto, casi, que nunca,… y al final resulta que no es para tanto, y de hecho quizá repita 🙂 ; Noviembre, congresos, empieza a animarse la pediatría con los primeros fríos, primer concierto del curso de las nenas, vuelvo a dibujar y pintar (una ilustración para la Dra. Spock); Diciembre cumplo 40 y tengo la mejor fiesta que podría haber imaginado, encontramos nuevo nido, y el año termina como está mandado: con buenísimos propósitos…

Hola, 2017, pareces majo, espero caerte bien 🙂